Rurales



Urbanita

Entiendo que las personas que viven en el medio rural tienen, hoy por hoy, una conciencia de la realidad muy superior a la del urbanita que, inmerso en la apariencia y el engaño que resulta de ese mundo confinado, es mucho menos libre. Y la libertad, en sentido profundo, es inherente al género humano. El ciudadano, como habitante de la ciudad, es un actor de una tragicomedia cuyos decorados son grises, de hormigón y asfalto, y también oscuros como resultado de la combinación del abigarramiento y la soledad. Por ello es frecuente que el urbanita anhele el campo y al revés, aunque quizás menos. De todas formas, esta distinción se me antoja un tanto artificial, tan artificial como la propia ciudad, pues no deja de haber ambientes mixtos y, al mismo tiempo, pueden coexistir ciudadanos en el pueblo y lugareños en la urbe con lo que, esas diferencias, no son tan notables como pudieron serlo. Pero, de otra parte, creo que la pobreza en el medio rural, lo es pero menos y, la misma situación en la ciudad es, por las circunstancias, en buena parte mendacidad aunque exista, en alta proporción, mucha pobreza entendida como situación de escasez. En ese sentido la pobreza en el medio rural es simple mientras que la de las ciudades es compleja, por así distinguir.


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