vigilia

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- pinturas y otros retazos -

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Sobre mí

Nacido en Valencia el 3 de septiembre de 1963, tuvo la dicha de tener una feliz infancia al amparo de su familia.

Con alguna dificultad que otra logró terminar sus estudios de bachiller y acceder a la universidad donde, con esfuerzo, culminó sus estudios de derecho, comenzando un deambular profesional por diversas localidades de Aragón y de la Comunidad Valenciana, ejerciendo como secretario de ayuntamiento. Es por ello que, afincado en Teruel con su mujer y sus hijos, su rutina consistía en un ir y un venir constante desde un trabajo, muchas veces situado, a no poca distancia lo que le mantenía con frecuencia fuera de casa.

Sin embargo comenzó en aquella época a despertarse su interés por la pintura, en especial, por la abstracción, pues era como una válvula de escape a su, cada vez más frustrante, situación laboral y ello, a pesar de los muchos estudios, centrado como estaba en abrirse paso en aquella ingrata profesión por un afán inexplicable.

Así atraviesa una fuerte depresión que, con ayuda de su familia, consigue remontar sin perjuicio de quedar rotos los nervios. Es por ello que intentará afianzarse en la pintura por lo que supone de actividad terapeútica independientemente de lo meritorio del resultado. Pienso que esa dedicación debió ser como un acicate para darse cuenta de que el trabajo no constituye, por si solo, la esencia de la vida. Es así como fue arraigando una profunda fe católica.

Establecidos en Valencia, al conseguir una mayor estabilidad laboral, pasó los años más dichosos en compañia de su mujer e hijos aunque fuera como un suspiro porque su mujer, Marta, marchó directamente al cielo el 16 de agosto de 2017. Queda el vértigo y una inseguridad extraordinaria solo mitigados por la fe y la esperanza. De nuevo, la pintura, viene a constituirse en refugio estimulante.

Roi ( mi compañero)

 

Con cinco meses de edad

En el taller

Durante el verano de 2020 comencé a pintar  este tablero de 160 X 100 cm y todavía lo tengo en el taller. El predominio de tonos verdes se debe a que así fue hecho el encargo, de manera que, aunque todavia hay que repintar, nos podemos hacer una idea del resultado final pues las variaciones que introduciré creo que serán escasas e iran dirigidas a mejorar su aspecto general




Pintado a principios del verano de 2020 pero hay algo en él que no me acaba de convencer por lo que espero retocarlo en breve con el propósito de mejorarlo en la medida de lo posible. Lleva el título de "fantasía" como expresión de aquellas ensoñaciones consecuencia del deseo de huir de una tozuda realidad.



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Endemoniado

El pasado miércoles me ocurrió otro hecho extraordinario. No fue este un buen dia, desde luego, incluso me alteré en el trabajo.
Tras salir de allí, llegué a casa pensando en el descanso del parque porque hay allí un lugar amplio especialmente destinado para los perros y, el mio, como el de los demás, se encuentra a sus anchas.
 
Me senté en el banco de costumbre, cerca de la valla que circunda el recinto y tranquilamente comencé a rezar el rosario como suelo hacer habitualmente desde que no aparezco por la iglesia.
 
Ocurre a veces que el perro, muy impetuoso y todo nervio, ladra desde la verja a las personas que, pasan corriendo o en bicicleta por la acera al observar, quizás, un comportamiento anómalo. La cuestión es que, de repente se puso a ladrar furioso, y allí, frente a él, por el otro lado de la valla, permanecía un hombre detenido, tanto o más furioso que el perro, que no paraba de insultarle dirigiéndose a él como si de una persona se tratase diciéndole a voz en grito y fuera de sí: hijo de puta, te voy a matar etc.

Me acerqué para retirar al perro que, como es natural, no dejó de ladrar y gruñir en ningún momento. Intenté hacerle ver que solo se trataba de un animal pero ni siquiera fue capaz de darse cuenta de que estaba yo presente, finalmente, alzó la vista y comenzó a insultarme en idénticos términos.

Al poco se encaramó en la verja que viene a tener como unos tres metros de altura porque la puerta de entrada le paso completamente inadvertida por hallarse mimetizada con la propia cerca. Tras unos momentos de tensión, a pesar de que me encontraba muy sereno para la gravedad del asunto, se alejó repentinamente. Sin embargo, transcurridos unos segundos, volvió a aparecer, esta vez con un pedrusco en la mano.

Rápidamente se  encaramó hasta lo alto y desde allí, a pesar de los gritos de unos vecinos que lo habían estado observando desde un balcón, le lanzó la piedra al perro con la fortuna de que fue incapaz de acertarle, sin duda por la difícil postura de tirar la piedra y mantener el equilibrio porque, de hecho, estaba sobrio. Hizo ademán de descender y, para mis adentros, pensé que llegaba el momento de batirse el cobre.

Sin embargo, dudó, bien por la cerca, bien por el perro, bien porque estaba siendo observado y recriminado desde el balcón de enfrente, dónde la gallardía de una hispanoamericana seguramente supo librarme de aquella afrenta, pues, acto seguido, retrocedió y salió corriendo para no volver, como alma que lleva el diablo,  insultando, a su paso, a aquellas buenas gentes del balcón.

Si, es cierto, no estaba solo  en aquel parque porque habían otras dos personas que, reglamentariamente distanciadas, quedaron como testigos mudos e impasibles ante lo sucedido.

Mucha gente, leído esto, en su malicia habitual, atribuirá la causa de lo sucedido bien al perro, bien al dueño del perro, pero ninguno acertará a pensar juiciosamente. Ni fue el perro ni fue su dueño, fue el rosario interrumpido a causa de un endemoniado incapaz de soportarlo porque nunca vi tanta violencia desatada. Tan solo añadir que, verdaderamente, estoy bien defendido y en esto de pelear con demonios voy cogiendo alguna experiencia.

Crepúsculo

Pintado en el mes de agosto de 2019 durante un periodo de descanso pero soportando excesivos nervios, quizás por ello estuve mas pendiente de las caminatas diarias que me aportaban cierto sosiego



Regreso de San Sebastián de Garabandal

Reflexión a mi regreso de San Sebastián de Garabandal sobre lo ocurrido en los pinos



Obelisco

 

Pintado en el mes de julio de 2019, durante un grato periodo combinando mi trabajo burocrático con el descanso veraniego. En cuanto a su factura tengo que señalar que lo pinté con acrílicos sobre un cartón que posteriormente encolé encima de un tablero de  madera de densidad media debidamente reforzado por detrás a fin de que le sirviera de marco. Está disponible y lo vendo al precio de 175 €.



Ahora

Hace tiempo que no he escrito nada y necesito poner orden en mis ideas, ahora que voy cobrando una mayor fortaleza, a pesar de la atenazadora soledad.

A ello ha contribuido esencialmente el trabajo que, aunque casi siempre ha sido la fuente de mucho padecer, se ha transformado providencialmente en el motor y estímulo principal durante esta travesía del desierto, arropado por unos extraordinarios compañeros. Creo tener en este momento la obligación de extender la misma solución a aquellos ámbitos en los que permanezco preso.

 La reflexión seguida de la acción, es decir, la ejecución de lo posible, por humilde que sea, pues, aún vacilante, debo comenzar a dar los primeros pasos pero, antes, hay que restablecer el ansiado norte. No he conseguido centrarme en el estudio por la imposibilidad de fijar mi interés en materia alguna aunque soy consciente de que solo la laboriosidad me librará de esas solitarias cárceles. En cierta forma la concentración puede representar para mi lo que el salvavidas para el naufrago. Lo intento con la lectura. Me he rodeado de libros, principalmente, de temática religiosa y por el momento solo Zubiri atrajo mi atención, siquiera fuese por una tarde, pues carezco de la necesaria constancia fruto de una deseable disciplina.

Y es que la disciplina solo es posible con una cierta estabilidad emocional incompatible con las situaciones en que uno deja de ser dueño de uno mismo. Se me dirá que debiera enfrentar lecturas más ligeras pero seguro que requerirán de un menor esfuerzo y concentración. Por otra parte la lectura por si sola no basta pues debe comportar algún quehacer añadido con cierto grado de creatividad, de ahí que intente observar un propósito general, aunque sea subconsciente, en seleccionar aquello que puedo escoger. No es que quiera encerrarme en el ensimismamiento sino todo lo contrario porque lo que busco es que mi ocupación pueda rendir algún fruto, por poco perceptible que fuese, fuera de mi mundo interior.

Por esto me aficioné a la pintura, al implicar un pensamiento en una fase de concepción, para después pasar a la acción de pintar, que conlleva cierto esfuerzo físico en un trabajo perseverante no exigente, y posteriormente, mostrar a los demás el resultado no siempre acertado, que se rentabiliza con una mera demostración de agrado.

En lineas generales el trabajo gratuito es recompensado de forma extraordinaria pues la ganancia que se obtiene se mide en términos no monetarios como ocurre por ejemplo en el trabajo del voluntario máximizado en la satisfacción de prestar apoyo al prójimo. En ese sentido no descarto una posible colaboración si es que finalmente cuentan conmigo pues espero poder entrevistarme pronto. Tampoco faltaron otras ideas descabelladas que he ido aparcando al entender que los proyectos deben fluir ellos solos a medida que uno va recorriendo el camino y todavía he de pasar a la acción.

Cristales

Composición preparada para ser ubicada especialmente en el comedor de mi casa, en una pared apropiada, aunque bien mirado podia haberme esmerado un poco más. Con todo, resulta lo suficientemente agresivo. Se compone de dos tableros de madera de densidad media de un metro cuadrado cada uno, lo que, unidos mediante un firme refuerzo posterior a base de listones de madera, arrojan unas dimensiones de 200 X 100 cm.  Disponible al precio de 420 €.



Moralismo

Siempre he sido duro conmigo mismo quizás por ese motivo no soporto que lo haga otra persona, en realidad solo Dios puede juzgarnos. Ahí radica la libertad del hombre y de la mujer. Las personas no debemos hacerlo (es indigno) aunque lamentablemente esto no suele ocurrir. Indefectiblemente, cuanto más menesterosos, es cuando surge ese juez implacable de esos muchos que por ahí andan y que solo ven hechos y castigo que aplicar. En lugar de acoger al pecador son indiferentes y severos evitando cualquier acto de comprensión no vaya a ser que se pongan del lado de quien no deben. Es entonces cuando la pena cae sobre las personas como una losa. Pero el mandato es claro:

"Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O también, tú, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios."

Son desconocedores del sufrimiento porque viven en su burbuja aislados del mundo, según su entender, pero debo evitar tomar este camino  o caeré en la trampa de la incoherencia. Si me juzgan tampoco debo hacer lo propio pues sería como devolver con la misma moneda, por lo tanto habrá que seguir bajo el menosprecio y padeciendo, claro.

Sufro pensando que, con mis malas acciones, pueda haber utilizado o dañado a otras personas. No sabemos cómo somos hasta que la vida nos pone a prueba. Por su parte, el mal del juez es tenerse por muy ético y afianzado en sus moralismos precisamente, acaso, por todo lo contrario. Siendo benevolentes cabría entender que les guía un propósito de corrección fraterna sin darse cuenta de que quizás esa no sea la vía propicia o tal vez sí.

En estas situaciones el otro juez, el de la conciencia, debe ceder paso a la inteligencia e imaginación para poner de nuestra parte aquellas acciones (hechos) que, aunque pueden parecer insólitos por la rigidez de los convencionalismos (sorprendentes), ayuden a reparar el daño producido por nuestras fechorías con relación a esas concretas personas, tomando la iniciativa y procurando equilibrar la balanza entre el peso de nuestra conciencia y el del daño. Y, si esto no fuera posible por la propia naturaleza de los acontecimientos, siempre podemos, en última instancia o en cualquier caso, rezar fervientemente por todos ellos encomendándolos a Dios.

Sé que, en estos tiempos que corren, es una práctica poco arraigada, pero estoy convencido de que el Señor escuchará nuestra plegaria sincera y dispondrá lo necesario para realizar esa compensación con creces. Por lo tanto, como decía el Padre Pio, “ora, ten fe y no te preocupes”.

Paisaje horizontal nº 4

Ultimo cuadro de mi serie de paisajes horizontales. Experimento concluido



Intimidad

Esta publicación que seguidamente expongo me causó no pocos problemas porque, lamentablemente, siempre me siento culpable aunque no sepa muy bien porqué. La verdad es que la hice pensando en el comportamiento que conmigo tuvieron allegadas personas y quizás por eso, ante el enfado que produjo, me retracté eliminando la publicación en poco tiempo.

Ahora, más calmado, desde la distancia, creo que puedo publicarlo. Es cierto que cada cual vive su vida a su manera y no hay razón para las críticas pero no puedo por ello dejar de señalar lo erróneo del proceder para el que lo quiera tomar a bien, eliminando, entre líneas, mi propia desazón.  Lo escrito fue lo siguiente:
 
Es frecuente, en la sociedad del conocimiento, encontrarse con cierto tipo de posturas radicales en orden a la predisposición a restringir las publicaciones realizadas en redes sociales con la palmaria argumentación de que su vida es suya y a nadie le importa lo que hace o deja de hacer con ella.

En esta postura, aparentemente muy legítima, subyace una cuestión que guarda relación con las esferas de lo público y de lo privado, particularmente, en una concepción que enlaza con la revolución burguesa, el auge del individualismo y la visión germánica del problema. Simplificando, pienso que, en realidad, no es más que una reacción primaria, instintiva y poco meditada muy ligada a aquello que se ha llamado “mente de cocodrilo”.

También es posible que, en algún momento, con premeditado exhibicionismo, haya levantado cierta curiosidad morbosa entre aquellos que, en lugar de vivir su propia vida, se dedican a contemplar la de los demás tratando de interferir en ellas, incapaces de pensar en hacer algo por sí mismos. Son meros espectadores que ven pasar sus días en una rutina inquebrantable. Con la intención de obtener una falsa seguridad han reducido tanto sus horizontes que son incapaces de ejercitarse en muchos ámbitos, particularmente en el plano afectivo. Es inevitable aquí acordarse de la parábola de los diez talentos.

Así, pretenden ocultar lo propio a la vista de los demás no sea que otras personas caigan en la misma tentación o quizás, al suponer que su comportamiento entra dentro de lo común, de la normalidad, de aquello que todos hacen, como preservándose del ridículo. Pero no hay nada más absurdo que el sentido del ridículo, sobre todo, cuando, objetivamente las previsibles chanzas y burlas no son sino una manifestación de la ausencia de empatía y lo que es aún peor, muy probablemente, de la envidia. Es como negar la ilusión desde el reduccionismo de la existencia con fin de menoscabar la autoconfianza de personas que la mantienen desde niños.

Hoy, es cierto, predomina un excesivo celo por la privacidad o intimidad pero en algunos casos podemos hablar más propiamente de atesoramiento de las propias miserias no siendo infrecuente que, en las redes sociales, en su lugar, se compartan chismes o frases “brillantes” de aquello con lo que se identifican como queriendo demostrar sus propias virtudes o méritos.

Hay, al parecer, toda una industria automatizada en internet para nutrir de contenido esas publicaciones, incluso con frases aleatorias generadas por un algoritmo, que no dejan de ser un manifiesto de adhesión, una pancarta debajo de la cual se colocan, un aborregamiento generalizado, una aberrante reafirmación del yo.

Pero están errados porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz, es decir, nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. Lo digo para conocimiento de todos aquellos celosos de su intimidad que se dedican a fisgar al vecino en redes sociales y fuera de ellas.

Bipolar desorden

A veces no sabe uno bien si está en la realidad de las cosas o bien ha perdido contacto con ellas y el cerebro fluye al margen de los estimulos sensoriales. Este cuadro esta inspirado en una de mis muchas visitas al psiquiatra



Noche

Nuevamente con esta ansiedad que me supera. Todo cae bajo mi responsabilidad y radica en el hecho de no ser capaz de depositar la confianza en el Señor.

Mi mente intenta controlarlo todo, como si eso fuera posible, en una locura sin parangón. Las cosas que tengan que suceder habrán de serlo según la voluntad de Dios. Por eso hágase Tu voluntad, Dios mío.

Mientras voy escribiendo estas líneas la calma vuelve concentrado como estoy tratando de distraer la mente por eso no debe extrañar que plasme incoherencias porque mi único propósito es ese. Esto me aquieta y permite disolverme del mundo. Tengo ahora mucho sueño, pues la noche ha sido muy larga, pues no he conseguido conciliarlo en una vigilia de pesadilla y resulta esencial que llegue la noche con la promesa de un mayor descanso que repare este desorden.

Recuerdo, de niño, como, entre juegos, en una ocasión, quedó mi entendimiento suspendido y Dios se hizo patente sumergiéndome en una dicha plena. El trayecto ha sido arduo y no han faltado momentos para arrojar la toalla cual boxeador noqueado.

Ahora solo puedo dar gracias pensando en todos aquellos acontecimientos en que, sin Su ayuda, irremisiblemente habría quedado en la lona. El me levantó y sin saber como, cobré, una y otra vez, las ganas de vivir. Es verdad que no he logrado aceptarme, particularmente, añoro ser indomable, como mi hermano mayor, pero soy muy frágil, pecador impenitente y cualquier irrisorio acontecimiento me hace naufragar sin remedio. Es una verdadera calamidad.

Por eso vuelvo a dar las gracias y bendigo a Dios que no dejó de acompañarme en todo momento, vistas las cosas, ahora, desde una mayor perspectiva. También recuerdo la pesada soledad de una ajena habitación en la que pareció que el tiempo se detuvo con mis ansias de regresar a casa y como me colmó de paciencia, evitando la desesperación y, finalmente, premiarme con lo que mas deseaba. Y en eso, la alegría del reencuentro en la sonrisa acogedora de Marta. ¿Adónde fueron esos instantes? ¿los trituró el tiempo o quedaron impresos en el libro de la vida? Ahora solo deseo que el tiempo pase y llegué la noche con la promesa de un mayor descanso.

 

Construcción blanda

Creo que me precipité un poco al dar por finalizada mi ”construcción blanda” probablemente a causa de que llevaba bastante tiempo pintándola pero, al fin y al cabo, uno queda la mayoría de las veces insatisfecho de su trabajo. Siempre es necesario retocar, modificar algunas cosas que, al finalizar, parecen mejorables. Con todo, creo que queda  bastante original lo que quizás pueda contrarrestar la impericia de su autor. Se compone de dos piezas de tablero DM de un metro cuadrado cada una que debieran situarse lo más juntas posibles pues esa era mi intención. La verdad es que ignoro si actualmente se conservan juntas pero así debiera ser pues de lo contrario se destruye su integridad misma.



La pelliza

Voy a tratar de emular a Gogol en su recomendable y célebre relato "el capote" porque, como su protagonista, también soy funcionario.
 
Ha hecho frio estos días y, aunque tengo alguna prenda útil, llevaba una larga temporada pensando que no iba convenientemente abrigado. Así que, de camino a casa, entré en una tienda del centro, sin una idea fija, pero  al momento  me llamo la atención una pesada pelliza de color verde bien forrada con su cuello blanco de pelo aborregado.

Una dependienta quiso convencerme de que se trataba de una buena elección, incluso me invitó a probármela, pero como uno no siempre esta lo centrado que debiera, le dije que volvería en otro momento porque, era verdad, pasaban las cuatro de la tarde y no había llevado nada al estómago, aunque no sé muy bien que tiene eso que ver.

El caso es que lo demoré hasta el día siguiente y finalmente, tras probarme otras prendas, la adquirí. Tampoco escatimé en el envoltorio una bolsa de tela duradera con finalidades benéficas.

Entonces pensé que lo mas prudente sería guardarla hasta el día de la fiesta de los reyes, total, solo faltan un par de semanas y supuse que bien podía resistir el rigor del invierno con mi vestimenta habitual, un ligero forro de marca sevillana.  Incluso sería como más satisfactorio. De este modo quedó arrestada en el armario.

El caso es que, en esas dos semanas, la ola de frio arreció y yo no hacia otra cosa que acordarme de la pelliza cautiva.

Por fin llegaron las vísperas y sucedió que, ya que había aguantado tanto, bien podía quedarme sin ella cediéndola a mi hijo carente de un regalo tan preciado. Sin embargo,  cuando estos se abrieron, resultó que no le satisfizo del todo, es decir, no la encontró a su medida a pesar de que, más fornido, le ajustaba como un guante.

Por el momento, así quedaron las cosas. Su intención era cambiarla en la tienda por alguna otra prenda pero, claro, pensé, puede que haya pasado demasiado tiempo y se descubra el enredo. Un amigo me abrió los ojos al sugerir un trato. Al fin, por el doble de su coste, contento con el arreglo, decidí recuperar la pelliza y la estrené un lunes de estos.

Al principio caminaba ufano pero bastante sobrecargado porque las mañanas eran de abrigo recio pero, a mediodía, sube la temperatura y entre llevarla colgada del brazo o puesta me decanté por esto último soslayando esfuerzos musculares, llevándola como es debido, repartida la carga, a lo largo de mi trayecto diario por pleno centro de la ciudad.

Llegó el miércoles y, al salir del ayuntamiento, me seguía un grupo de compañeros que parecían muy divertidos con sus cosas. Caminé erguido y dispuesto a tomar un café en un humilde bar poco frecuentado. Acodado en la barra del local, se acerca una mujer que observa:

- Caballero, ¿se ha dado cuenta de que lleva la etiqueta colgando?.
- ¿Cómo?
- Si, le cuelga por detrás de la manga. ¿Se la arranco yo?
- Si, por favor.

Y con un tirón fuerte quedó desprendida.

Ahora ya sé de que se reían esos mostrencos.
 

Construcción lineal

Buena disposición, en principio, para este proyecto de construcción con lineas horizontales y verticales asimétricas en un intento imposible de lograr la fusión de los primitivos rectángulos .


La llamada

Hay quien define este tipo de experiencias como subjetivas, en fin, parece más acorde al pensamiento imperante, esa suerte de inquisición que quiere acabar con todo.

 Pero el otro día, entre infinita tristeza, me dispuse a sacar a pasear al perro. Era uno de esos momentos en que uno carga consigo mismo como buenamente puede. Le puse la correa y bajamos en el ascensor. Al llegar a la planta baja las puertas se abrieron y sin pensar en nada estiré de la correa animándolo a salir del mismo.

En el momento de atravesar el patio, percibí claramente, aunque muy lejana o distorsionada, una llamada.

 Alguien pronunció mi nombre claramente aunque desde un sitio remoto y cercano a la vez, como un tímido susurro al oído. En un primer momento no supe reconocer la voz.

Miré en todas direcciones y allí no había nadie. Traté de no darle importancia como si no hubiera ocurrido nada pensando para mis adentros que quizás mi subconsciente la generó de alguna manera.  Me asomé al exterior dándose la circunstancia de que no pasaba nadie por la acera, ni a derecha ni a izquierda. No había nadie.

Una atmósfera un tanto extraña al caer la tarde. Pero el perro se sobresaltó, aguzó las orejas y quedó plantado como estatua como esperando verla aparecer de improviso bajando las escaleras. Entonces, quedé como suspendido, con una sensación de extrañeza,  pues supe de la certeza de su llamada. A continuación el animal se negó a salir a la calle y me llevó de vuelta al ascensor. Entró, de nuevo, como loco, en casa rebuscando por todas las habitaciones. Finalmente no conseguí hacerlo salir de casa.

 

Paisaje horizontal nº 2


Durante el verano de 2015, con mi impaciencia por pintar, me propuse la realización de una serie de pinturas en las que, sin variar apenas la forma, predominara el color como aspecto diferenciador entre ellas. Contribuye a ello la matización del mismo mediante el uso de las lineas paralelas con las que espero conseguir cierto atractivo visual.



El beso

Aunque han pasado muchos años, aquello quedó impreso en mi corazón para siempre. Era yo un mozalbete y estábamos hospedados en pleno centro de Zaragoza muy próximos a la Basílica del Pilar. Todavía éramos novios y Marta me acompañaba siempre.
No recuerdo con certeza la finalidad de aquel desplazamiento aunque me temo que no fue otra que concurrir a la realización de uno de aquellos indigestos exámenes a los que me sometía por la necesidad de obtener un trabajo pero eso resultó lo de menos.
En cambió si recuerdo, todavía esperanzado, que decidí acercarme a la Basílica en donde permanecí recogido un rato, quizás rezando, al tiempo que contemplaba las expuestas bombas sin explotar. Después, rodeé el altar y, al otro lado, se congregaban unas cuantas personas que devotamente esperaban para besar el Pilar. Me situé tras ellos un tanto inseguro.
Poco a poco, agachados, iban, uno tras otro, besándolo hasta que, después de una breve espera, llegaba mí turno.

Lamentablemente siempre he sido muy dubitativo, bastante tímido y hasta timorato y fue, en ese instante, que alguien susurro en mi cabeza lo siguiente “¿vas a besar esa oquedad dónde besa todo el mundo?, cogerás una enfermedad” a lo que mentalmente repliqué sin pensar “ahí apareció la Virgen, no me puede pasar nada malo”.

Entonces me incliné y besé la fría y gastada piedra. Al momento, en cuanto me incorporé, se me llenó la boca de un delicado néctar, ambrosía celestial, sobrenatural deleite, era como un perfume sabroso de inexplicable textura.

Creo que fue una extrema recompensa para un nimio valor como indicándome que ese es el camino del cristiano.

Ahora, con la vejez a las puertas, ignoro si he sabido perseverar aunque siempre he tenido presente esa grandísima lección de Nuestra Madre Celestial.

Paisaje horizontal nº 3


Me gustó especialmente en este caso experimentar con la elección arbitraria del color fuera de los cánones establecidos. O, al menos, eso es lo que intenté conseguir deliberadamente.



Ángel

Desesperado, por enésima vez hospitalizada conocedores del próximo desenlace, a las puertas del Instituto Valenciano de Oncología, eché la mirada al cielo como esperando que algo sucediera, y sin apenas percibirlo, de improviso, un ciclista cruzó la calle por el paso de peatones dirigiéndose derechamente hacia mí.  Me aparté un poco mientras lo veía venir suponiendo que seguiría su marcha por la acera.

Sin embargo se produjo una situación extraña, detuvo su bicicleta encarándola hacia mí y no otro, de forma y manera que quedamos enfrentados como haciéndome sabedor que se me dirigía personalmente. Lo primero que pensé es que iba a pedirme dinero, pero su aspecto era el de un joven elegantemente vestido y bien peinado lo que llamo poderosamente mi atención, luego simplemente me saludo muy cortésmente, como si me conociera de toda la vida, y esperó, pese a mi sorpresa y estado general, a que yo le devolviera el saludo.

Titubeé y finalmente le contesté con un lacónico hola. Entonces sencillamente asintió con la cabeza, dispuso de nuevo su bicicleta en orden de marcha y continúo pedaleando. Como quiera que la situación me resultó muy extraña lo seguí con la mirada mientras continuaba su trayecto bordeando el redondo del hospital. Se me escapó de la vista y cuando caí en la cuenta de que era la señal del cielo que previamente había pedido salí tras él pero con ágil pedaleo se alejaba. Finalmente, giró por una calle adyacente, a la izquierda y se desvaneció.

Era suficiente. Aquello me reconfortó, subí a la habitación enardecido y se lo conté a mi esposa que, como siempre, supo comprenderme.  Es cierto, los ángeles están muy próximos pero ocurre que negamos su existencia como convencidos de nuestra gris realidad.

Las cometas

El periodo estival es para mi ideal pues me permite dedicar más tiempo a la pintura, sin embargo lo realizado, al menos hasta ahora, ha devenido poco fructífero pues tengo algunos trabajos que no sé si van para atrás o hacia adelante. En "las cometas" utilicé cinta perfiladora de 6 mm para matizar la simetria de las formas y colores. Estos resultan un tanto opacos pero creo que es así como corresponde a su tono general.



Esperanza

Tengo escrito que, aunque una parte de mi haya muerto, la esperanza no desfallece. Pero si la esperanza consiste en un estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable aquello que se desea, entonces me refiero a otra clase de esperanza porque no hay objeto de deseo, al menos, en esta vida.

Ciertamente, la esperanza es un estado de ánimo y como tal, sin entrar en lo patológico (aunque esa raya es difusa), puede mantenerse en un buen tono o bien tocar fondo. Cuando esto último ocurre tendemos a buscar desesperadamente alternativas o escapatorias que solo pueden agravar el problema.

En éstas circunstancias, como bien indica C.S.Lewis en su libro "cartas del diablo a su sobrino", el demonio tentará con la bebida o con el sexo o con ambos a la vez por consistir en deseos irrefrenables y es que, en esa coyuntura, gracias a Dios transitoria, da lo mismo estar vivo que haber fenecido. La sola existencia se torna una carga cuasi insoportable, sin escapatoria, salvo suicidio (pero eso supondría traspasar la línea de la cordura). Entonces, digo, uno prioritariamente preferiría lo segundo porque solo hay desesperanza o imposibilidad de cobrar ánimo.

Sin embargo, todavía se conserva intacta esa otra esperanza mucho más abstracta (paciencia), el deseo de un sublime bien impenetrable, intangible e incorpóreo y mucho más coincidente con la tercera acepción que del vocablo da el diccionario de la Real Academia Española, el origen y el fin de la existencia, la verdad desnuda, la pura vida.

Campesina

Cuadro pintado a finales del siglo pasado, si no recuerdo mal, en mi casa de Teruel, aunque recientemente lo retoqué pues no me desagrada. La imagen esta inspirada en la recogida de balas de paja "alpacas" para alimentar el ganado una vez finalizada la siega. Se trata de un trabajo arduo que requiere un verdadero esfuerzo físico. Sin embargo, el hecho de estar en el campo inmerso en el paisaje del término municipal de Villar del Cobo , con el sudor como compañero, mientras se recibe una pura carga de energía solar es impagable.



Reflexión

No sé si acertaré a decir algo con sentido pero tengo la necesidad de escribir y, aunque todavía no sé que argumento utilizar, seguro que vuelvo a las andadas. Ahora, tras la siesta, me encuentro bastante sosegado a pesar de tener los nervios rotos desde hace ya casi una veintena de años y aunque pueda parecer ridículo no he sido capaz todavía de averiguar su causa. Es por ello que solo ambiciono quietud aunque a veces salga espoleado por no sé qué demonio como forzado a una lucha titánica.

Es la paz del alma, un tesoro escondido que no se empareja bien con las dificultades de la vida, especialmente la que llevamos en estos tiempos confusos donde todo pende de un hilo poco resistente. Es ilusorio pensar que solo con nuestras fuerzas seremos capaces de afrontar las adversidades y duras pruebas a las que nos vemos sometidos desde edad bien temprana.

En buena medida ese extraordinario don es deudor de la confianza que, como valor cierto e intangible, tiende a ser depositada o entregada a los demás y, sucede que, con frecuencia, nos sentimos defraudados. Surge así la desconfianza, la apropiación de la misma, retenerla para sí en contra de su naturaleza, lo que nos conduce a una suerte de miseria moral que, sin perjuicio de convertirnos en huraños, reducirá nuestra capacidad para ser feliz.

En términos generales la autoconfianza también acabará llevándonos por el camino equivocado alimentada de pensamientos vanidosos que nos distancien a grandes pasos de la realidad.

Pero existe un asidero fuerte si somos capaces de depositar en Dios nuestra confianza, de forma y manera que acabaremos otorgándola siempre a los demás, sin escatimarla lo más mínimo, así nunca nos veremos defraudados porque, al fin y al cabo, las cosas que tengan que suceder sucederán de acuerdo con Su plan. Además, siendo así confiados, es decir valientes, nos ponemos siempre en Sus manos liberándonos de preocupaciones porque su yugo es suave y su carga llevadera.

Mural aséptico

Este es mi mural aséptico o mural azul como lo bauticé en un principio aunque luego me convenció más la primera denominación. Le gustó a Ana y se lo dí para que dispusiera de él, así que no se encuentra actualmente disponible. Está pintado sobre un tablero DM bastante grueso para evitar su deformación pues tiene unas medidas aproximadas de unos 160 X 70 cm. Lo tenia un poco abandonado y cogió algo de humedad por lo que, a pesar de todo, se hace necesario reforzarlo con listones.



Corporativismo versus individualismo

Estoy de acuerdo con el abogado que cita John Dewey en su libro "Viejo y nuevo individualismo" (publicado en 1930) cuando aclara que los viejos ideales de iniciativa y empresa individual podrían ser recuperados con una pequeña prohibición en el texto constitucional: la de las sociedades mercantiles, concediendo estatus legal solamente a las obligaciones individuales.  Y añade Dewey "creo que era el único demócrata jeffersoniano auténtico que he conocido en mi vida, y también era un hombre lógico".

Entiendo que Dewey ya señalaba con el dedo por aquél entonces el crecimiento desmesurado del corporativismo en detrimento de las decisiones y acciones de los individuos. No quiero ser pesimista y a propósito diré que el mismo Dewey, en otro punto, alberga la esperanza de que cuando comencemos a preguntarnos qué se puede hacer con las máquinas (sustituir por informática) para llevar a efecto los valores que corresponden a su potencial, "también empezará a cobrar forma un nuevo individuo acorde con la realidad de la época en que vivimos".

Composición rectangular

Ideada en colaboración con mi amigo Abdoulaye Kane,  a quien se debe todo el trabajo de pintura de  todos y cada uno de los pequeños cuarenta rectángulos de madera que componen la pieza en su conjunto. Recientemente lo reforcé por detrás añadiendóle unos gruesos listones de madera para evitar que, con el paso del tiempo, la pieza, debido a su considerable peso, se arqueé, enderezándolo debidamente. 



Travesía

El próximo día 16 de agosto se habrá cumplido un año. Estoy atravesando un desierto, un infierno patente.

Sin embargo, cuando me encuentro en paz, también puedo saborear la gloria, algo del cielo en la tierra. Balanza vital insondable, contrapeso necesario.

También es posible que, de forma imperceptible, con la sutileza de Su Majestad, se me muestre el camino de la contemplación como un punto de no retorno y al propio tiempo, tras las tentaciones, el camino de la angustia y de la perdición. Se hace dificultoso tomar el control pero el transcurso del tiempo arma mi paciencia y va conformando una nueva circunstancia. Aunque una parte de mi haya muerto, la esperanza no desfallece. Es momento de aprender a dejarse caer en los brazos amorosos del Padre, desprenderse de cuidados y preocupaciones, apartarse de los doctos, del tumulto, de esa confusión de despropósitos en que, para muchos, el mundo consiste y finalmente ganar en pequeñez e insignificancia.

Algo

Estoy tratando de escribir algo que me sirva de consuelo y no lo hallo, centrado como estoy conmigo mismo en un bucle de desgarradora soledad mientras afuera la vida continúa impertérrita, como si no hubiese pasado nada. Intenté sumarme a ella y deambulé extraviado en busca de no sé qué quimeras como queriendo evadirme del peso de la existencia inmerso en una vorágine autodestructiva. Gracias a Dios la cordura va regresando lentamente al tiempo que, calmadamente, acato mí situación. Ahora puedo volver la mirada hacia atrás y contemplar con más serenidad lo acontecido. Busqué el amor perdido entre los más cercanos y no lo hallé, también entre desconocidos y hasta en los lupanares y, aunque encontré consuelo, no era lo qué yo buscaba. Ahora sé que no puedo restaurar las cosas al ser que tuvieron, más, entre sollozos, solo puedo sentirme agradecido.

Nueva inquisición (los delatores)

El problema de la nueva inquisición surge cuando una visión de la vida profundamente distorsionada se aloja en mentes ya de por sí bastante cerradas. Es pues una voluntaria cerrazón sobre la propia naturaleza humana encastillada en unos parámetros totalmente falsos que desembocan en una abyecta inversión de valores.

Así, no es extraño que se confundan los mismos en una artificiosa racionalidad con el propósito de un eficaz control social. En este ambiente, parafraseando a Quevedo, decir verdad se vuelve sumamente peligroso. Y también aquél pronóstico de Chesterton “llegará un día en que será necesario desenvainar la espada por afirmar que el pasto es verde”.

Así no deja de resultar llamativo que se admita la existencia del dolor y se niegue la del sufrimiento, por poner un ejemplo. Sin duda debe tener su intríngulis conceptual, sirve a un moderado hedonismo o es el comunismo de la felicidad.

Es la nueva antropología, con borrón y cuenta nueva, como si el linaje humano hubiera echado a andar ayer. Entre el ser o no ser parece que la humanidad se decanta por esto último, en un nuevo contrato social. En realidad, de lo que se trata es de tirar abajo las raíces cristianas de una sociedad global que ha perdido el norte y acepta, sin mayor complicación, el siguiente silogismo:

• Oír misa es malo.

• Los que acuden a misa son malos

• Soy bueno porque no voy a misa.

Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios.

Máquina al trasluz

Con el fin de semana largo de fallas y dado que a mi perro no le gustan los truenos he aprovechado para pintar. Hacía tiempo que no me divertía tanto. Lo importante es tratar de hacer un trabajo limpio y lo más pulcro posible. Creo que lo primordial es una buena estructura con formas coherentes, quedando el color en un segundo plano. Sin embargo, por ésta vez, he hecho caso a Piet Mondrian y he omitido el color verde (se cuenta que en los locales públicos se colocaba de espaldas a la ventana porque no le gustaba el predominio verde del paisaje. A mi también me gustan más los paisajes áridos como la meseta castellana después del verano



Lecturas



Me han preguntado esta mañana porque dejé, hace algún tiempo, de publicar en facebook pues, al parecer, echaban de menos algunas de mis entradas. Lo cierto es que he pasado unas semanas muy amargas con un cambio de medicación al que accedí después de dura negociación y pienso que me equivoqué totalmente porque hay negocios en los que no se puede transigir sobre todo cuando sus consecuencias pueden atraer problemas relacionados con la falta de sueño, inseguridad, caos mental y, finalmente, tras agobiantes episodios de ansiedad, se asoma el infierno de ese pozo negro de la depresión.

Con todo, ahora, me encuentro, si bien triste, algo mejor y voy dándome cuenta de que el ordenador o la tablet pueden significar una gran válvula de escape inmerso como estoy en desesperanzadora soledad. También, al recuperar un poco la cordura, que no del todo porque eso es imposible, he vuelto a la lectura, principalmente, la mística cristiana y así, en mi mesita de noche, además de los evangelios, estoy releyendo a Santa Teresa, en concreto, "las moradas" pues es una lectura que, como poco, produce un aquietamiento general de los sentidos, muy deseable antes de cada intento de conciliar el sueño. Junto a ambos, con la misma intención, entresaqué de mi estantería "las confesiones" de San Agustín y lo dispuse encima de "la ciudad de Dios" que perennemente alberga. También tengo al alcance de la mano el segundo volumen de la historia de la filosofia de F. Copleston aunque éste deberá esperar el efecto terapéutico de los primeros. Precisamente, hoy me han recomendado que lea a la escritora y psiquiatra Elisabet Kübler-Ross que sin duda aportará otro punto de vista.

Quizás os preguntéis, a pesar de todo, el porqué de esas lecturas y he de decir que, poco a poco y sin darme apenas cuenta, queriendo la voluntad huir del padecimiento, me distancié del Señor en los peores momentos, olvidando que Él es el único que sana los corazones destrozados y, así, creyéndome solo, tomé un camino errado pretendiendo evitar la cruz del sufrimiento por todos los medios.

Por ello, desde mi corto entendimiento pero con cierta lucidez, os exhorto a que perseveréis fieles en la presencia de Dios.

Dicen

Dice el censor:

Ahí tienes a un tipo estrafalario e irracional que asume situaciones de riesgo como haciéndose el valiente aunque, para ello, precisa beber sin moderación convirtiéndose en un ser social transitorio pero en realidad es un provocador intransigente. Levanta en igual medida odios y afectos. Con el tiempo ha conseguido mitigar su cólera y visceralidad pero probablemente éstas siguen anidadas en lo profundo de su subconsciente. Podemos coincidir en que a ambos nos gusta la música y admirar la belleza sin embargo se considera un ser especial, un carácter único, siendo, en realidad, una mediocridad sin ningún relieve. En su afán de sobresalir se dedica a la pintura pero solo consigue ensuciar lienzos con su impericia. Lo único que tiene de niño es el capricho de salirse siempre con la suya y llevar la contraria a quienes haciendo uso de otros criterios pretenden enderezarlo. Siempre lo intenta incluso cuando sabe de antemano que a la postre acarreará zozobra. Es probable que confunda lo valiente con lo temerario y aún así, aunque se reprima, queda latente la frustración de no haber sido capaz de realizarlo y, sin duda, lo intentará más adelante. Es por naturaleza indisciplinado, a veces se preocupa en exceso de la gente de mal vivir y se podría decir que prescinde de sus más allegados. El hecho de visitar un prostíbulo lo atrajo desde antiguo pero lo sujeté a un férreo control y las circunstancias por mi propiciadas lo impidieron. Con su matrimonio, supo apartarse de aquella atracción peligrosa, el cariz festivo de la vida, encontrando una profesión en un apartado municipio. Le viene mejor a su carácter vivir con dificultades y penurias antes que con amplitud de medios y comodidades. Llegó incluso a enamorarse de una joven y soberbia mujer que, por edad y belleza, aspiraba a mucho más que cohabitar con un funcionario serio y bajo de estatura. Creo que incluso hubiera sido capaz de abandonar a su familia en esa locura transitoria. Suerte que siempre tuvo una fiel compañera y amante a su lado.

Dice el artista:

A ese señor la duda lo paraliza, es cierto que disfruta del ensimismamiento pero no tiene determinación, todo son miedos, todo pasa por una pretendida racionalidad carente de sentido. Aunque ciertamente la prudencia le pueda haber ayudado lo cierto es que no sabe cómo vivir la vida. Quiere controlarlo todo con su mente analítica y no entiende que eso es una quimera. Aún no se ha percatado de que la vida es tan rica en alternativas y vericuetos que, de persistir en ese camino, lo llevarán irremediablemente a la locura. Se conformaría con todo y todo lo toleraría. Así, con solo estimular esa cabeza y tenerla de continúo concentrada eliminaría de su vida a los demás con lo que ello comporta en el plano afectivo. Retrocediendo en el tiempo hasta la época de comenzar su vida laboral entendió, impregnado quizás de una filosofía particular producto de las muchas lecturas de juventud y de una desbordante imaginación que me atribuyo, que lo mejor era retirarse y vivir una vida austera porque, bien el miedo u otras circunstancias cuasi bucólicas, lo movieron a emprender camino en la lejanía de un pequeño pueblo apartado entre crestas de montañas. Se equivocó en parte. Ese no fue el retiro esperado sino todo lo contrario, el comienzo de un áspero camino que esfumó en buena medida su juventud. Por suerte no estuvo solo, sin esa compañía todo se hubiera venido abajo. Lo confirma su pérdida.

Dice el mediador:

Lo que está claro es que, entre ambos, lo hacéis caminar por la cuerda floja. Estando la vida, como está de continuo, en manos de Dios la única certeza es rezar y asumir su voluntad. Han sido muchas sus dificultades pero quizás quepa considerar que muchas de ellas son producto de su idiosincrasia. En ese sentido cabe afirmar que él es su peor enemigo. Es cierto que actualmente está muy cansado y hasta puede desear la muerte pero creo que le empuja también paradójicamente un afán de vivir inexplicable. Parece como si Dios mismo lo sostuviera.

Desnudo(en la playa)

El cuadro fué pintado en Teruel hacia mediados los noventa, originalmente al oleo sobre un cartón. Con el lápiz dibuje la silueta femenina. Después se me ocurrió que podía transformar las lineas curvas del lápiz a las lineas rectas del pincel con el objeto de disimular mi nula destreza como dibujante. Su historia fué un poco azarosa pero el cartón sobrevivió a las sucesivas mudanzas. Recientemente empleé pintura acrílica para intentar realzarlo pues se encontraba algo deteriorado. Le tengo especial cariño y sólo lo vendo por el precio que le he marcado

 



Egoísmo

Los primitivos cristianos compartían todo lo que tenían y al parecer, a ninguno le faltaba lo necesario para cubrir sus necesidades. Bien mirado, empezando por la vida misma, todo nos viene regalado, tanto los bienes materiales como los inmateriales. Si todo nos viene regalado, ¿a qué viene esa apropiación indebida?

Esto es fácil de comprender por lo que respecta a éstos últimos. La cuestión se complica notoriamente en cuanto nos referimos a los bienes materiales pues podemos pensar, no sin razón, que son fruto de nuestro esfuerzo y afán. Pero es que el afán por alcanzarlos o el esfuerzo dedicado conforma nuestra propia existencia, nuestra vida. Y ésta no se mide con arreglo a criterios objetivos de posesión sino, a mi modo de ver, de esfuerzo “sin resultados” apreciables.

Es decir, la vida es un esfuerzo que, bien orientado, debe servir a la comunidad. Aunque no se concrete en logros tangibles, como posesión, poder, honra, dinero y fama se concretará en otros intangibles como amor al prójimo, caridad, honestidad, comprensión, valentía, justicia . Si bien los primeros son ostensibles en éste mundo, tienen una efímera existencia (lo que dura una vida terrena), los segundos, sin embargo, quedarán impresos en el libro de la vida, aquel que se abrirá en el final de los tiempos, por lo que se atesoran para el otro mundo, además en la casa del Padre hay muchas moradas.

Sabemos medir el patrimonio por una exacta cuantificación. La fama o la honra son, asimismo, fácilmente objetivables por su traducción a una expresión monetaria. Sin embargo, ¿quién es capaz de mensurar el amor al prójimo?. Hoy por hoy, creo que no lo lograrán los más experimentados cientifistas. Ninguno ha inventado todavía, que yo sepa, la ecuación universal del amor y, sin embargo no hablamos de quimeras sino de realidades concretas presentes en la vida del hombre con toda naturalidad.

El afamado Newton fué muy listo cuando derivó toda una teoria gravitacional a propósito de la caída de una manzana pero no fué capaz de integrar en ella el amor de Dios a pesar de que consta la certeza del propio Newton al respecto. Desde ésta perspectiva cobra sentido la denostada frase del gran Miguel de Unamuno : ¡qué inventen ellos!.

No creo que el ámbito del conocimiento humano deba de ser restringido apriori. En ese sentido reivindico la labor del olvidado naturalista D’Arcy Thompson que, a mi modo de ver, supo derivar la extraordinaria complejidad y asombrosa armonía del mundo a partir de una vasta erudición y del estudio de las especies sin negar tanto la herencia newtoniana como la evolucionista pero situándolas seguramente en el sitio que les corresponde.

Entiendo que hay una correlación de fuerzas entre unos y otros: si se acrecientan los unos disminuyen los otros y a la inversa. Quizá por eso le es tan difícil a un rico entrar en el reino de los cielos.

Por otra parte, creo que a nadie le interesa permutar su vida (su historia personal ) por la de otro y sin embargo es casi inevitable que aparezca la envidia.

El que solo se quiere a sí mismo es incapaz de buscar el bien de los demás y, en esa imposibilidad queda atrapado, la mente queda como aprisionada en el círculo estrecho del ego, inoperante para ver la realidad en su más amplia expresión. Entonces la distinción entre egoísmo e ignorancia se difumina. Es éste un problema muy grave: nuestra percepción de la realidad queda capitidisminuida, sin ser conscientes del verdadero alcance de nuestros actos. Estos no son unidireccionales o unívocos sino que generan en las personas diversas susceptibilidades.

Entiendo que la sociedad no es una unión lineal o estanca sino que se constituye por una gran malla de relaciones. Por eso hay que afanarse en demostrar intenciones allí donde sea posible, no es un problema de meras palabras sino de actos. Las palabras, sin actos que las refrenden, carecen de valor y mucho más en los tiempos que corren. En el libro de la vida se inscriben los actos no los buenos pensamiento.

Si todo nos viene regalado, ¿a qué viene esa apropiación indebida?

Lógico es pensar que el hombre, no sólo de pan vive, sino que precisa poseer toda una serie de bienes para el desarrollo de su personalidad. Tampoco es un problema de cantidad. Más bien está relacionado con el uso o finalidad que cumplen (usabilidad).

Aquí debería hablar sobre “santificación” de los bienes materiales pero, por el momento, es algo que se me escapa.

Armonía

Cuadro pintado al óleo, si lo recuerdo bien, hacia mediados de la década de los noventa, en mi casa de Teruel. Durante aquella época siempre pintaba al óleo y creo que conseguí hacer un trabajo limpio pues esa era mi principal preocupación. Destacaría de esta pintura su coherencia de formas que me inclinó a titularla como armonia pues ese es el sentimiento que la inspira, plástica plasmación de una época dichosa. 



Día imperfecto

Lou Reed entonaba "perfect day" . Sin duda tuvo días aciagos de esos que, sopesados racionalmente, es mejor olvidar pero es que no habría días perfectos sin esos otros muchos, imperfectos.

Con todo, la memoria no olvida y aunque uno no siempre los recuerde queda un sustrato profundo, intangible y subrepticio.

No son días imperfectos por lo extraordinario, inusual o extravagante, al revés son días ordinarios, como tantos otros, de esos en que no pasa nada excepcional desde una perspectiva superficial. Sin embargo hoy me he levantado con mal cuerpo: hasta las cervezas que he tomado a última hora del día me han sentado mal y verdaderamente, no hay motivo. Todo es favorable una vez hecho el balance correspondiente.

Entonces, ¿qué es lo que anda mal? Llevaba algún tiempo sin escribir y, mientras me tomaba esas anodinas cervezas, se me ocurrió que quizás podría escribir estas lineas en confesión sincera.Desde la primera hora de la mañana algo anduvo mal, como digo, seguramente motivado por un inconsciente sazonado de vanidad implícita. Me considero persona humilde pero quizás esa misma humildad exacerba un deseo incontrolable de superioridad, al mismo tiempo que enerva sus manifestaciones. Ustedes comprenderán.

Una cosa es admirar la belleza y otra no admirarla. En el tumulto matutino observó apasionadamente formas humanas que se mecen al son del trabajo o de otras circunstancias. Contemplo extasiado la belleza oculta que subyace en la multitud de cuerpos femeninos que, uno tras otro, analizo minuciosamente. Quizá sea la primavera y ese renacer de todas las cosas aunque soy consciente de mi menguada sexualidad y, en el fondo, inapetencia. Aunque procuro dar limosnas, a veces la repulsión se acrecienta. Distingo, seguramente, la persona que vive así de la que así vive. Las primeras me agradan, las segundas me desagradan o al revés. Y esto es un problema metafísico. Acudo a la Iglesia, oigo misa y, como quiera que voy con frecuencia, me exasperan las ancianas del coro con sus vacuos cánticos y también quien lee en estrado muchas veces convencida de su valía y protagonismo, entonando una plática monótona y severa como de un juez inapelable. Los hombres somos una minoría exigua y cada vez más viejos, las mujeres aunque viejas siempre están jóvenes por su extremada locuacidad. Entre semana, estos ( los jóvenes), se caracterizan por su ausencia con el resultado de que siempre está compuesta de viejas y, claro, si no fuera por ellas no hubiera celebración. A la puerta esperan la limosna quienes han interiorizado esa forma de sustento. Y, si ahora doy gracias a Dios, no hago otra cosa distinta que la del fariseo que se gozaba de no ser como el desgraciado que no levantaba cabeza.

La fábrica

Estoy contento con la factura final de “la fábrica”. A diferencia de la de Máximo Gorki, en su célebre novela, “ La madre”, ésta no escupe proletarios al sonar de las sirenas, bien al contrario, es una fábrica amigable y respetuosa con el medio ambiente, pues solo fabrica ideas improductivas que difícilmente podrán ser llevadas a la práctica.



Vida y derecho

He de reconocer que nunca fui un estudiante brillante aunque he pasado buena parte de mi vida releyendo gruesos repertorios de legislación porque hubo un tiempo en que pensé, que, dedicado en mayor o menor medida a la práctica jurídica, debía estar convenientemente ilustrado, a pesar de las reformas y al albur de los sucesivos cambios legislativos. Desde mi punto de vista es éste un error mayúsculo del que se pueden derivar graves consecuencias pues, aunque la verdad es que siempre preferí la labor de la doctrina sustentada en la pura razón, suelen poner en tela de juicio la necesaria higiene mental de la persona ocupando la memoria con todo género de vaguedades. Añoro quizás aquellos tiempos en que el juez era conocedor del derecho, máxima cuya certeza debe ser muy matizada a día de hoy, pues, si fuera cierta, el más mínimo examen psicológico inhabilitaría a los más preparados. En ese sentido es mejor un conocimiento intuitivo e implícito, por así decir, más que uno explícito, exahustivo y memorístico.

fase probatoria

Es probable que fuera muy ingenuo y radical en los conocimientos aprendidos sobre la ciencia jurídica. Lamentablemente,desde mi modesto entender, en la praxis diaria, aquellos conocimientos suelen de ordinario acabar reducidos al alegato interesado de algún precepto con el que sustentar una posición de fuerza, de fuerza de ley. Y en efecto, si alguien quiere hacer carrera en el mundo del derecho, insistirá de forma pertinaz en el uso y abuso de la memoria como medio para alcanzar las mayores cotas de poder o privilegio, porque han desdeñado el ser del derecho, o sea, la búsqueda de la justicia regida por la razón.

Bosque

Sin duda el verano de 2012 resultó, desde mi punto de vista, bastante improductivo. Estuve mirándome al ombligo demasiado tiempo. La verdad, esto es lo que pude hacer y, además, no estuvieron ausentes los accidentes que decididamente se cebaron con éste proyecto. La idea ya era de por sí poco original. Con todo prefiero mostrarlo pues he decidido, aunque soy bastante tímido e introvertido, reservarme muy pocas cosas. Pienso que, en ese sentido, estamos muy equivocados tratando de preservar una intimidad que, sin saberlo, está gritando a voces. Al fin y al cabo todos estamos hermanados por gozar de la misma condición humana



Mas al vent

Más al vent era la casa de los últimos.

La casa dónde las personas más desfavorecidas de la sociedad acababan sus vidas, con algo (por escaso que fuese), de lo que carecieron, un hogar familiar.

Familiaridad de los internos, con todas las diferencias propias de una casa, de los enfermeros, de las cocineras, de los trabajadores sociales, de los voluntarios, de la gente que estuvo próxima.

Me gustaba pensar que había organizaciones que funcionaban, pese a todo y a todos, en defensa de ese puñado de personas acogidas. Pensaba que era fruto de un patrimonio social intangible, porque para haber sido trabajador de esa casa, se precisa de mucho más de lo que se exige de ordinario.

Ahora, parece que llega el momento del cierre. Se han retirado los fondos y, la responsabilidad de las personas se diluye en las organizaciones sin mayores explicaciones.

Aún con esa corrosiva enfermedad a cuestas no he visto mejor reflejada la dignidad de la persona que en la expresión del rostro de los internos que son, ahora, distribuidos entre hospitales de crónicos y residencias.

¿Les faltará algo?

Composición cuadrangular

Aunque no lo recuerdo bien, creo que la presente pintura fué ultimada durante el verano de 2007. En la sucesión de cuadrados que integran la pintura llamo la atención sobre la inexistencia de uno idéntico a otro, cuestión no buscada deliberadamente. Estoy bastante satisfecho por su simpleza y porque proporciona alegria y serenidad sin estridencias, es decir, cierto equilibrio. El cuadro fue expuesto durante la exposición que tuvo lugar en Funkadelia junto con otras obras dónde se interesaron por él.


Tor

Tengo un bullterrier, bueno, es de mi hija. Es un perro poderoso, de presa, fuerte donde los halla. Su compostura es robusta como corresponde a su propia naturaleza, a veces, queda parado como una estatua y su porte es señorial como imponiendo respeto. Al andar yergue la cabezota no sin la rigidez que le imponen sus portentosos músculos y sin embargo, es el perro más manso que haya podido tener. No ataca a los gatos, no se molesta con ninguno, rehuye la pelea, quiere jugar con todos sus congéneres pero, allí donde se le hace caso omiso, él se resigna y escapa hacia otro lado. Si yo fuera la mitad de fuerte de lo que es él haría igual. Es incapaz de hacer daño a otro espécimen de la misma especie. Jugando mordió las patas de otro perro y tuvimos que darle algún punto de sutura como resultado. Con todo, cuando se acerca un perro pequeño se tumba en el suelo en actitud de sumisión y si, el otro perro quiere, juega con él dando unas vueltas prodigiosas y elegantes sobre sí mismo como si fuera una peonza. Es algo innato en la misma naturaleza, no hay rivalidad, no hay conservación de la especie, no hay egoísmo, no hay lucha, no hay codicia, no hay rivalidad. Yo creo que la propia naturaleza le da a entender su propio poderío y, al mismo tiempo, le enseña como debe usarlo, con generosidad, con sumisión, con afabilidad y condescendencia . Su espíritu o soplo vital es puro y limpio, aunque tiene ya tres años, pero se comporta igual que si fuera un cachorro. Cuando sale a la calle, por las mañanas, se retoza en el suelo como solo él puede hacerlo, con una alegría de estar vivo indescriptible. Seguiría hablando del perro de mi hija un largo rato pero, abreviando, solo se me ocurre decir que me tiene muy sorprendido y que, de mayor,me gustaría ser como él.


Trabajo

Composición eléctrica

En un primer momento el cuadro quedó almacenado y hasta me olvidé de él por un largo periodo. Permaneció pintado con colores básicos pero posteriormente reapareció y consideré la posibilidad de repintarlo sumando nuevas tonalidades a los escasos colores que habia empleado manteniendo en todo caso la estructura original. Por fin, lo di por finalizado, y yo destacaría de él su homogéneo cromatismo y su capacidad para mutar de color (absorber o reflejar la luz natural o artifical según incida sobre su superficie), es , en ese sentido, un cuadro "camaleónico". Se encuentra disponible al precio de 150 €.



Mansedumbre

El problema no son las ideas o ideologías. Las ideologías son lo de menos, son la justificación del idiota. El problema es la actitud, es decir la beligerancia o la mansedumbre. Es decir, en el año 1936, era difícil que Millán Astray se comportara mansamente y seguramente, a la larga, Unamuno tenía razón. Sin embargo Unamuno fue beligerante que no manso. Aristóteles señalaba que la virtud está en el justo medio pero eso, en este caso, es ser tibio que puede ser más negativo que la beligerancia o la mansedumbre.

Conocía el episodio desde edad temprana, la adolescencia creo, pues fue puesto de relieve por un padre escolapio que cargaba tintas contra los exabruptos de Millán Astray y en concreto contra su "viva la muerte" como aberración máxima. Sin embargo, las situaciones históricas, hay que ponerlas en el contexto apropiado y no extrapolar la cuestión. No muy lejos de allí nuestros compatriotas se mataban unos a otros y no discutían de metafísica precisamente.

Con todo, prefiero comentar acerca de la mansedumbre. Cuando una persona es en alguna medida ejemplarizante, no recibe más que afrentas y menosprecios, como consecuencia, por lo general, de una actitud íntegra y noble, y es entonces cuando cuerdamente se torna mansa y esencialmente por dos razones:

  • una de índole puramente lógica porque la persona es consciente de que no puede ir a tropezar siempre con el muro de la imbecilidad mundana.

  • Otra de carácter moral porque a pesar de la comezón interna que tales desafíos suponen, ha aprendido a dominar sus impulsos viscerales no sin soportar el correspondiente dolor. Y esto es lo que cualifica a la mansedumbre y la distingue de la tibieza, creo, porque el tibio adopta una actitud simplemente pasiva, la cuestión le es ajena porque no pone amor y, naturalmente, nunca recibe daño mientras que el manso siempre recibe afrentas y, en un proceso racional contra-natura, las refrena en el justo momento, frecuentemente con humildad, y ese es un arte que pocos dominan.

Y, tengo que poner el énfasis en que concretamente, ahí radica, en buena medida, la singularidad y la bonhomía de la persona, precisamente, por la dificultad que entraña ese arte y, así, lamentablemente, son pocos los verdaderamente mansos de corazón.

"Si mi corazón no está en calma no hablo" (domesticación de la lengua de un célebre santo)

Otros trabajos

Fuí educado en el convencimiento de que el trabajo  dignifica a la persona. Ordinariamente tendemos a clasificar el trabajo en función del contrato. Así hay contratos-basura, mini-empleos y otras denominaciones basadas, todas ellas, en las características del contrato:

  • duración corta
  • retribución baja
  • derechos sociales minorados en mayor o menor medida.

Sin embargo, me da la sensación de que los sindicatos no han ponderado debidamente la naturaleza de las obligaciones que contrae el trabajador, es decir, el  verdadero contenido sustantivo del contrato y cómo o de qué manera puede afectar a la dignidad del trabajador. Me estoy refiriendo a aquellas actividades, dentro del sector de los servicios, que carecen  de la sustantividad que todo trabajo, en sentido propio, debe comportar.

Creo que detrás de algunos trabajos no hay base real que los sustente (mercancías, productos, utilidad de los servicios). Sólo hay humo. Sólo hay negocio. No producen. No crean bienes tangibles o intangibles. Sólo hay acumulación de horas.

Son ese tipo de trabajos en el que un empleador, desprovisto de escrúpulos y en ejercicio de su poder de dirección asigna funciones o cometidos poco éticos o directamente inmorales.

Es lacerante que algunas multinacionales con beneficios incalculables derivados de una posición monopolística pongan en la calle a un ejército de trabajadores con la cobertura de un contrato mercantil que no da siquiera para tomar un café con leche y tengan que presentarse “ a puerta fria” y de uniforme con el propósito de captar clientes (libretas de ahorro)  mediante la utilización de técnicas  “agresivas” y un fondo de engaño malicioso que deriva de una política general de la empresa.

Ocurre, a mi entender, cuando el trabajo queda desprovisto de su fin natural, social y benéfico, y queda enmarcado en el rígido acatamiento de una obligación leonina.

Para Juan Carlos Siurana la empresa es “ una corporación de personas unidas para una común tarea, y una finalidad común beneficiosa para la sociedad”. entiende que “el fin de la empresa es satisfacer necesidades humanas con calidad y con justicia para cuyo logro la obtención del beneficio es un medio, pero si el dinero se convierte en fin, entonces la empresa y quienes en ella trabajan se convierten en medios para los fines individuales del propietario, repercutiendo negativamente en la sociedad, en los trabajadores y deslegitimando así su acción”

Adela Cortina

Por otro lado, el desarrollo de las nuevas tecnologías informáticas en el sector de los servicios está vaciando de contenido sustantivo muchos puestos de trabajo que , si no se amortizan, son reconvertidos hacia otras figuras que quizá carezcan, al menos por el momento, del sustrato necesario.

En realidad las reglas del negocio están codificadas y el problema es que nadie osa romperlas cuando es necesario. En infinidad de veces el “sistema informático” carga con las culpas.  Si un trabajador quiere defender su puesto de trabajo en una empresa con poco sentido ético deberá hacer que su desempeño  venga  en satisfacer  necesidades humanas.

Entiendo que para que haya un verdadero progreso social hay que mirar la esencia del trabajo (su justificación ética) y , en menor medida, su cantidad porque determinados trabajos sólo benefician a un empleador insolidario.

Autoritarios

Señala W. Dyer en “el cielo es el límite” que una de las características del carácter autoritario lo es, precisamente, la conformidad y la sumisión.

Así ,“resulta especialmente irónico que los individuos que muestran la clásica conducta autoritaria destaquen invariablemente en los campos de la sumisión y la conformidad . Según Adorno, la conformidad es uno de los principales indicios de ausencia de un foco interno”.

Y más adelante aplica éste comportamiento, entre otras, a la relación laboral cuando dice “siempre me ha parecido importante en mis sesiones de asesoramiento ayudar a las personas a oponerse a la sumisión automática a cualquier cosa, porque eso menoscaba gravemente la dignidad humana esencial del individuo al poner otra autoridad por encima de la propia.

También indica que no puede defenderse el principio de que debe obedecerse siempre la ley y, añade, “si las leyes son inmorales deben desafiarse y desobedecerse.

Entiendo que todo esto es una exigencia para preservar nuestra salud.

El ejemplo que pone Dyer del agente de tráfico que en, un estado desierto de los Estados Unidos, se dedica a imponer sistemáticamente multas por exceso de velocidad en zona sin ningún peligro para la seguridad de tráfico resulta ejemplificativo.

Esto puede ser extendido por analogía con muchas situaciones ocasionadas por las relaciones laborales, principalmente en empleos que poseen un predominio de la componente intelectual.

¿Cuántas veces venimos obligados a seguir normas absurdas sin romperlas?

Precisamente, la postura ideal para defender el propio trabajo o puesto es la de mantener cierta actitud independiente o reflexiva, le pese a quien le pese, guiada por “ese foco interno” que debemos potenciar para que la rigidez de las normas y procedimientos no nos cojan adormilados.

Por el contrario, si predominara nuestro carácter autoritario, nos habremos convertido en un empleado anónimo, “que hace su trabajo”, un número, un engranaje más de la cadena, una máquina que puede ser sustituida rápidamente pues siempre habrá quien haga mejor y más barato ese anónimo desempeño.

Naciones

De manera inexorable las grandes sociedades mercantiles van abriéndose paso en su camino hacia el control del poder político en detrimento de los estados-nación que tratan de esgrimir leyes como respuesta, sujetando a sus ciudadanos a un férreo control, con el objetivo de impedir una irresistible deserción.

  Poco a poco la persona, desprovista de principios, va perdiendo su dignidad , como resultado de las afrentas que por ambos frentes le vienen dadas, y, si no hay algo que lo remedie, nos encontraremos, sino lo estamos ya, con individuos temerosos que tiene ante sí el siguiente dilema: 
  1.   La adscripción al estado tradicional a cambio de un subsidio de miseria. Integrado ya por las personas a las que la brecha digital ha marginado. El sistema productivo (Opción 2) no cuenta con ellos.
  2.   El vasallaje que los  nuevos estados  exigen a cambio, que implica no solo la fuerza de trabajo sino una sumisión completa, de mente y corazón, imprescindible para hacer valer su poder en la sociedad de la información.

Pide soldados con fe ciega porque la guerra está en marcha si bien los dirigentes de los estados nación pretenden solventarla con paños calientes.

(Esto lo saben muy bien los periodistas que, salvo honrosas excepciones, anteponen “su” estado del bienestar a la veracidad de la información, largando sin conocimiento  de causa pero siempre en una dirección inequívoca, por regla general.)

En definitiva, los Estados Nación deben admitir su derrota y tratar de unirse para dar a luz una nueva concepción de los derechos humanos  que, de verdad,  alcance a todos los individuos del planeta, comenzando por el derecho a la vida ( que incluye la alimentación, la sanidad , la educación y todas aquellas necesidades perentorias de los seres humanos ) fortaleciendo la dignidad de la persona (autonomia y libertad ) y cercenando debidamente aquellas organizaciones que, por su tamaño y fin, prescinden de dichos valores. Un estudio del tema lo podemos leer en "El crepúsculo del estado-nación"

Hipertrofia

El ordenamiento jurídico no es un simple agregado de normas, según sostiene el positivismo jurídico, sino que constituye un sistema, una totalidad, una estructura.

Pero una estructura no es propiamente tal si incluye en su seno contradicciones y si no es autosuficiente, es decir, si la totalidad que la constituye no es coherente y plena.

  • Un ordenamiento normativo es pleno si permite clasificar las acciones  como obligatorias, prohibidas o permitidas
  • es coherente o unívoco si no permite más de una calificación para cualquier comportamiento.
  • Lo expuesto, como es natural, no garantiza la ausencia de contradicciones, conflictos y lagunas que indefectiblemente se tienen que producir.

Dicho de otro modo las contradicciones internas son la excepción. Por  otra parte , la estructura no es un sistema estático, sino una totalidad dinámica, según señala Guiseppe Lumia , por lo que  cambiando las normas, según las reglas de transformación establecidas por el propio sistema, permanece la identidad del mismo. Hasta aquí la teoría, porque la realidad es justamente la contraria:

nuestro ordenamiento se ha  convertido en un simple agregado de normas con todo lo que ello supone en beneficio de la inseguridad jurídica porque el legislador español ya hace tiempo que prescindió de la trascendental tarea que tenia en sus manos porque:

  • no supo más que atenerse a las decisiones del poder político, mecidas por los vaivenes de cualquier asunto susceptible de crear opinión pública.
  • la sociedad moderna tiene una sed insaciable de legislación, de definición de normas, de fijación de criterios y parámetros respecto a la belleza, la bondad, la propiedad, la utilidad y la felicidad (Zygmunt Bauman).
  • intenta deseperadamente vertebrar una sociedad rota a través de ese instrumento. La legislación no es el mecanismo adecuado para cubrir otros déficits, como por ejemplo, el de la educación.  Señala Dewey al respecto  " El político piensa, a juzgar por sus acciones legislativas, que puede crear una moral con ése instrumento, sin embargo todas las leyes excepto las que regulan procedimientos técnicos, lo que hacen es recoger costumbres sociales ya existentes junto con los hábitos y propósitos morales a que corresponden"(...) “ tratamos de corregir ésta relajación de los principios  y esta disolución social mediante leyes, mientras que la desintegración que estamos viviendo precisamente se hace patente en ese desorden sin ley que revela el carácter artificial de semejante método de asegurar la integridad de la sociedad".
  • la resistencia de los estados nación aferrándose a la ley como único instrumento para imponer una autoridad muy menguada por los procesos de la globalización.
En ese sentido, la hipertrofia del derecho ya ha sido puesta de relieve como una amenaza a la ética por el magistrado Tomás y Tío que indica lo siguiente: " El estado de derecho ha alcanzado una fase hipertrófica y profundamente inhumana pues el individuo
  •  no puede conocer el conjunto de normas que le afectan
  • no puede abarcar ni comprender si quiera el segmento normativo que regula su actividad
  • las normas no son claras y se vuelven equívocas. A esa hipertrófia se añade su complejidad asistemática. En ese magma normativo se genera un alto índice de inseguridad"

Pero sobre todo, añado, de injusticia.

Observo que el  rasgo principal de nuestra sociedad es la injusticia que genera entre las gentes y no el bienestar con que, eufemísticamente, la denomina la clase política. San Agustín claramente observaba que las sociedades en las que no impera la justicia son como bandas de ladrones.

Humanismo

Según leo, fué Max Weber quien subrayó la dramática pugna contemporánea entre el experto y el humanista, resultado de las diversas teorías sobre la práctica social de la educación, lamentándose de que el primero fuera ganando la partida en el marco de un proceso de burocratización del saber y especialización del trabajo.

Definitivamente, la pugna ha sido ganada por el experto en cualquiera de sus dos facetas:

  • El educado que lo ha sido en una parcela especializada del conocimiento y que se hace cargo de los puestos de burócrata en la administración pública y en las grandes empresas capitalistas.

  • Quienes no llegan a ser expertos en nada al menos se instruyen en “competencias” en utilidades para la sociedad industrial burocratizada, para trabajar en fábricas, comercios u oficinas. Así,  la progresiva implantación de certificados de profesionalidad.

J. Taberner Guasp señala que “el crecimiento de la educación de expertos o que busca desarrollar competencias laborales ha ido de consuno con las necesidades de la burocracia estatal o empresarial y de las necesidades generadas por la compleja división del trabajo, todas ellas propias de los procesos de modernización”

Hace más de un siglo desde que Weber hizo sus pronósticos y, me parece que una vez más vamos con el paso cambiado. Aquí tengo que apelar al llamado “retraso histórico español” para decir que la modernidad ha pasado a la historia, que, actualmente, se habla de una tercera revolución industrial y que, a los tres sectores productivos tradicionales, se ha añadido un cuarto relacionado con la gestión del conocimiento y del que son buena prueba de ello las emergentes profesiones que se abren camino día a día.

Así como la segunda revolución industrial propició el abandono del campo por los nuevos proletarios que pasaron a engrosar el contingente de las ciudades, la revolución en curso supone, entre otros efectos, la “deslocalización” de empresas y actividades económicas, movimientos migratorios bidireccionales y otros efectos quizás inadvertidos.

Las estructuras cambian aceleradamente y tengo serias dudas de que la especialización en el trabajo vaya a contribuir a solucionar el problema del desempleo, mas bien tiendo a pensar que el futuro está en los conocimientos interdisciplinares, en un aumento transversal de las capacidades y destrezas de la personas y en una educación que debe subordinarse a la persona (humanista) y no al sistema productivo porque, en éste caso, el desempleado no quedará inerme.

Tolerancia

La tolerancia es una exigencia del sentido común y la clave del liberalismo igualitarista en sentido estricto (político). El liberalismo político, en palabras de John Rawls, “pone lo correcto por delante de lo bueno” y añade R. Dworkin  “ es un rasgo fundamental (casi definitorio) del liberalismo que el gobierno de una comunidad política debería ser tolerante respecto de las diversas (y a menudo antagónicas) convicciones que tienes sus ciudadanos sobre la manera correcta de vivir: que el gobierno de una comunidad política debería mantenerse neutral, por ejemplo, entre ciudadanos que insistan en que una vida buena es necesariamente una vida religiosa y otros ciudadanos que teman a la religión por considerarla la única superstición peligrosa”

Recientemente oímos cosas que dicen personajes encumbrados en nuestra sociedad (aquellos que han prosperado sin resistencia y viven en la opulencia) como que hay que “irse a trabajar a Laponia” o que “los españoles no quieren recoger fruta” y otros temas relacionados con la productividad. En contraste también padecemos las consignas totalitarias de una izquierda sindical que conmina a tomar cerveza. En esos vaivenes ausentes de todo sentido común (irracionalidad, por no decir imbecilidad) se mueve nuestra comunidad política. (Denotan que piensan en las personas trabajadoras como mercancía.)

Parece mentira que hayamos sido capaces de “tolerar” por tanto tiempo ésta deriva ideológica generada por personas cuyo rasgo principal es precisamente el totalitarismo y la intolerancia.

Ante las críticas que se me han hecho, quiero aclarar, para la gente que no sabe pensar al margen de los partidos políticos, que entiendo la tolerancia como una actitud  vital de las personas (receptiva y comprensiva). Las organizaciones sociales como los partidos  políticos y los gobiernos, serán tolerantes en la medida en que lo sean las personas que los conforman. Así, democracias formales como la nuestra pueden estar gobernadas y, desde mi punto de vista lo están, por personas cuyo carácter es autoritario e intolerante, degenerando el sistema, lo que suele ocurrir por ejemplo cuando un político lleva mucho tiempo disfrutando del cargo público o es un profesional sindical o un gran empresario porque todos ellos conforman nuestra comunidad política. El predominio de ese tipo de personas en la comunidad política es más preocupante que la propia legitimidad del sistema político porque el sistema, como ha quedado demostrado “no puede aguantarlo todo”.

Trabajo

Me da la sensación de que tenemos grabada en nuestra mente de elefante un patrón que responde a la asociación entre trabajo y salario.

El trabajador es acreedor a su salario. Como contraprestación, el empresario se atribuye la propiedad de los frutos del trabajo realizado. Ese es el nucleo de funcionamiento de un motor que, para poner en marcha, se ha de cebar con ánimo de lucro.

Simplificando, el capitalismo adopta la óptica del empleador y el marxismo del trabajador, pero ambas son perspectivas del mismo engranaje.

Nuestro ordenamiento jurídico instituye el trabajo como un derecho y un deber, recalcando en éste último aspecto un destino no exento de fatalismo que nace de una especie de maldición bíblica.

Esto concuerda bien cuando el trabajo constituye la clave de nuestra superviviencia.

Se trata, a mi juicio, de una mentalidad económico-judicialista muy arraigada que ha invadido nuestras consciencias anclada en viejas dialécticas que, desde mi punto de vista, poco tienen que ver con el estado natural de las cosas. El trabajo, así entendido, no sería otra cosa que una carga que hay que sobrellevar de la mejor manera posible, con una marcado cáriz negativo o trágico.

Vamos a cambiar la perspectiva, en lugar de mirar la maquinaria o engranaje, centrémonos en la persona. Cuando necesitamos cubrir esas necesidades básicas aplazando otras aspiraciones legítimas, lo que hacemos, no tiene nada de trágico, es un noble sacrificio.

El trabajo no debe menguar la libertad sino que es un componente de desarrollo de la persona, no es ni un derecho ni un deber, sino un aspecto esencial de la persona, olvidémonos del salario y pensemos que el trabajo es una manera conveniente de vivir la vida (por lo que tiene de servicio a los demás), siendo ésta lo importante. Es decir, "aquél que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a casi todos los cómos" (F. Nietzsche)

Mundo real, mundo virtual

Antes de la aparición de las redes sociales, si no recuerdo mal, una de las críticas que se hacían del uso excesivo de internet consistía precisamente en el supuesto abandono de las relaciones sociales en favor de un aislamiento recalcitrante.

Ahora, entiendo que esa crítica ha languidecido  pues lo que ha sucedido es justamente lo contrario, las redes sociales han abierto una multiplicidad de relaciones, que de otra manera, a buen seguro, hubieran sido imposibles de producirse, revolucionando la manera en que nos comunicamos.

Sin embargo,  Ramiro Pinto cita a Herbert Marcuse  para decir que “en sus ensayos políticos describe cómo la sociedad industrial reprime a través del consumo.” Y añade: “Podemos deducir que la sociedad tecnológica, hoy, lo hace mediante la conciencia virtual”(...) “estamos más controlados, más solos, más ajenos a una realidad que nos desborda”

Pienso que, lamentablemente es muy probable que sea así, pero esto se debe en mayor medida a que, una sociedad constituida por seres egocéntricos, no es capaz de ponerse en el plano de la comunicación aunque goce de todo tipo de medios para hacerlo, porque ésta, verdaderamente, es susceptible de producirse mediante la utilización de un nuevo canal que engloba otras formas de comunicación existentes tanto inmediatas como diferidas en el tiempo. Lo que falla son los emisores, los receptores, el contexto ...

Ahora bien me da por pensar que existe un intento deliberado de distinguir de manera artificial el mundo real (la vida cotidiana) del mundo virtual (digital). Se insiste en efectuar una rígida separación para tratar de forma diferenciada los nuevos problemas que el avance de las nuevas tecnologías suscitan en nuestra manera de comprender la realidad. Pero es que la realidad es única y compleja, no admite diferenciaciones de ese calado. No puede haber un orden distinto según estemos dentro o fuera de la red.

A modo de ejemplo y de forma muy resumida, puedo citar :

  •  El derecho a la intimidad, ha adquirido unos perfiles renovados en la era tecnológica, es decir ha sufrido una mutación que es fruto, a mi parecer, de la confusión entre los derechos a la libertad y a  la intimidad. Según  A. Pérez Luño se ha producido una metamorfosis del concepto de intimidad desde la esfera intrasubjetiva del ensimismamiento a la intersubjetiva del control de datos personales.(autodeterminación informativa). La autodeterminación informativa es una falacia basada en ese egoismo socializante del que hablaba y que es fruto del pensamiento de la modernidad. A pesar de tachada de artificiosa, abstracta e irreal considero que la teoría de las esferas de la jurisprudencia constitucional alemana constituía un esfuerzo notable en la construcción de una tutela inversamente proporcional a la dimensión social de la conducta pero claro, no solventa, el problema del egocentrismo porque está fundada en la objetividad
  • En el debate sobre el acceso a internet como derecho fundamental ,estoy con Vint Cerf en el convencimiento de que el acceso a internet no debería constituirse en un derecho fundamental pues la red es sólo una herramienta tecnológica que habilita la posibilidad de que se ejerciten otros derechos fundamentales, como el derecho a la libertad de expresión o el derecho a la información” 

Mujer provista de esófago



Conocimientos>Conocimientos

Estoy tratando de escribir algo y este es mi argumento:

Muchos confunden, yo el primero, en mi bisoñez, que los conocimientos se tienen o se poseen pero eso no es, como poco, exacto. Más bien, se portan. Hay varias acepciones de este verbo que encajan pero me gusta especialmente cuando es dicho de una vela o aparejo: como ir en viento. Es precisamente el olvido residente lo que nos conduce al ser y, en ese sentido, tiene más relación con el hábito que con la memoria aunque resulte paradójico. La memoria no esta hecha para acumular conocimientos sino, como el resto del cuerpo, para conformar el ser. No es un apéndice autónomo-acumulativo sino que trabaja en armonía. Por decirlo de otra manera, es una víscera mal utilizada. Es decir los conocimientos si únicamente se poseen, empleando terminología jurídica, no conforman el ser, es decir son saberes aprendidos pero no aprehendidos. De forma y manera que uno espera que se le reconozca por sus conocimientos o sabiduría alojada en ese órgano (que no es más que un asiento temporal aún "a largo plazo") .Además, esa forma de pensar es vana y permite escamotearlos lo que no deja de ser poco ético. De alguna manera queda el poso del hábito, la lluvia sobre la memoria, que empapa el cerebro mismo, el ser como tal. Solo cuando, los conocimientos están en sazón son verdaderamente aprehendidos y pasan a conformar el ser. Es entonces y solo entonces cuando uno puede lograr ese reconocimiento anhelado porque se sabe menos ( en significado ambivalente) pero se es más (en sentido unívoco)

La buena zambullida

Me parece genial la reflexión de Ronald Dworkin sobre el valor de una vida buena y su distinción entre el modelo del impacto y el modelo del desafio.

Siguiendo en éste punto la introducción del libro “Etica privada e igualitarismo político” del referido autor realizada por Fernando Vallespín, cada una de las dos concepciones sobre lo que deba ser una vida buena podría ser descrita de la siguiente manera

  • El “Modelo del Impacto” se caracteriza por ofrecer una visión de la vida buena a partir de la evaluación de las consecuencias, es decir del impacto que aquélla tiene sobre el mundo. El impacto de la vida de una persona es la diferencia que su vida introduce en el valor objetivo del mundo.
  • El “Modelo del Desafío”, por su parte, ubica el valor de la vida buena en “el valor que es inherente a la realización de vida conseguida”. Sigue en esto a Aristóteles y su visión de la vida como una praxis ejecutada con destreza independientemente de su repercusión objetiva sobre el mundo. Consistiría en el ejercicio de una habilidad al afrontar un desafío.
En palabras del propio Dworkin, “el valor de una vida buena, de acuerdo con ésta última concepción se parece al que tiene y retiene una estupenda zambullida cuando las ondas por ella provocadas se han extinguido”  

Reflexión: Las personas somos iguales y el valor de una vida no se mide empíricamente. Me viene a la mente la aclaración de Don Quijote a Sancho “todas las personas son iguales” y añade algo así como  “si acaso es más el que más hace”

El sueño

Prólogo: Me he decidido a publicar ésta historia con el afán de ser provocativo y parece que lo logré pues fui censurado en una red de publicación, que debe ser muy sería, sus autores tratan temas de política y esas cosas, lo que no impide que algún testigo de Jehová interprete la biblia a su antojo.

Quiero decir con esto que tonterías decimos todos, unos más y otros quizá menos, pero la vida es así de sabrosa aunque hay gente, de esos que tienen el cuerpo para transportar sus insignes cabezas, que se empeñan en hacerla triste, anodina, monótona, carente de sentido, previsible, causal y gris. Es esta una actitud que entiendo les dota de un espejismo de seguridad y confianza en sí mismos a prueba de bomba lo que sin duda incrementa su intolerancia pues no conciben una existencia distinta más allá de la configuración del mundo que cabe en sus estrechos cerebros. Es decir, fingen que han desterrado el hemisferio derecho como fuente de pensamientos mágicos, míticos y religiosos, luego ha sido abolido el hombre primitivo o el niño que todos llevamos dentro. Es esta, desde mi punto de vista, un actitud ante la vida cobarde y conservadora que solo lleva a la muerte en vida pues niega los fundamentos naturales de la existencia

Epílogo: El caso es que me acosté para dormir la siesta, después de comer, en mi dormitorio. Dejé la ventana abierta para que corriera el aire pero olvidé fijar la puerta para que no diera portazo como a veces pasa si sopla el viento.

Acostado, al cabo, me encontré soñando unas historias extrañas nada tranquilizantes, recuerdo, lo que me suele ocurrir muchas veces durante la siesta por ese dormir ligero que comporta. En un momento dado me desperté sobresaltado incorporándome levemente, abriendo los ojos y pude ver en una infinitesimal fracción de segundo, a los pies de la cama, elevado por encima y como flotando en el aire media figura humana difuminada de cintura para abajo que intentó agarrarme con sus brazos pero que, por una causa inexplicable, vio frustrado su intento de agresión y su rostro, repugnante en su maldad, dejaba traslucir toda la rabia contenida. La visión duró exclusivamente lo necesario para que fuera percibida por el ojo humano, como una fotografía mostrada subliminalmente, y justo en ese instante se desvaneció al propio tiempo que un portazo sacudió la habitación entera.

Es probable que fuera algún tipo de alucinación o bien que fuese producto del sueño, es decir que todavía me hallara adormilado y que una ráfaga de aire casual hubiera cerrado la puerta violentamente haciendo que me despertara.

Eso es lo que dice el pensamiento racional (el que normalmente se equivoca)

Sin embargo mi sensación, aún a día hoy, es que aquello fue real. En consecuencia, lo ocurrido fue que en ese preciso instante, el sueño en sí hizo que despertara subitamente como si fuese advertido del peligro que estaba corriendo, descubriendo al agresor ” in fraganti “, el cual, en su desesperación, como alma que lleva el diablo, salió de la habitación cerrando la puerta con inusitada violencia a la velocidad del rayo.

No sentí miedo porque me encontraba de alguna manera protegido pero la verdad es que ahora me acuesto más preocupado que de ordinario y creo que aquello que rezábamos de niños, (ángel de la guarda) no es para tomárselo a broma.

"Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado." (Éxodo 23, 20)

El asunto, desde el estudio laico de lo sobrenatural, quizás se pueda encuadrar en esa fenomenología paranormal que llaman “visitantes de dormitorio”, de la que creo que existe una extensa literatura

La creación

Pero que ciego,sordo y necio he sido por no descubrir, hasta llegada la cincuentena, las maravillas de la creación. Es cierto que la educación recibida no ayuda. Sus saberes estancos, organizados por disciplinas, su filosofía racionalista no hacen sino dirigir al hombre hacía la infelicidad . Tampoco ayuda nuestro confinamiento en artificiales ciudades hechas de hormigón y energía eléctrica. El hombre es una criatura y viene de serie con su manual de instrucciones. ¿De qué me sirve conocer los más íntimos secretos de la materia si soy incapaz de ver, en la sencillez de la creación, su magnifica belleza?

“Vió que todo era bueno”. Toda la creación es un prodigio de creatividad y fantasía a la medida del hombre, empezando por el suelo en el que ponemos nuestros pies y terminando con el cielo en su infinita inmensidad . De día un espectáculo de cortinas alzadas, azules, grises, violetas morados, amarillos, naranjas. No hay día igual a otro. Todos tienen sus matices por la incesante circulación de las nubes y otras condiciones atmosféricas . Por la noche se levanta el telón.

El paseo despreocupado sobre las arenas de la playa, los pasos amortiguados en el bosque, la roca granítica aliada en la montaña. Toda una riqueza de texturas, composiciones, colores, con la suficiente dureza, con la acertada blandura. Tierras ardientes, tierras abrasadoras, quemadas por el hielo para facilitar nuestros pasos ora vacilantes ora decididos. Toda una tabla periódica de los elementos y de tierras raras.

Y que diremos de las plantas, con sus formas y cromatismos que apelan constantemente a la pura belleza, sin perjuicio de desempeñar procesos indispensables para la vida. Los árboles con sus innumerables formas y distintos portes, con sus caprichosas hojas que, por efecto estacional, mutan sus colores de mil matices y alfombran nuestros pasos. De vez en vez derraman frutos, unos en un tiempo, otros en otro, para no caer en el hastío y los hay amargos y dulces, secos, insípidos y sabrosos, todo regalos para los sentidos.

Y que decir de los animales, vertebrados e invertebrados, los de la tierra firme y los de los mares y hasta las tortugas con sus enigmáticos caparazones cuyos sellos indelebles llevan la impronta del amor del Creador. Insectos de formas paradójicas, insospechadas, múltiples, amorfas, geométricas, provistos de infinidad de articuladas patas, tentáculos, antenas, todos con su función y hasta las transparentes y brillantes larvas y crisálidas evidencian el amor que Dios nos tiene.

Al amanecer, el trino de los pájaros nos estimula, por contra, en las noches de cálido verano, a la luz de las estrellas, los grillos nos deleitan con exclusivas sinfonías que aquietan el alma y preludian el sueño. En el invierno, la luna se refleja en la nieve y todo se tiñe de plata.

La enfermedad y el sufrimiento humano es recompensado con creces porque son el preámbulo del gozo y la felicidad. Aunque la felicidad fuera evanescente, creo que cuanto más se ahonda en el sufrimiento tanto más se afianza el porvenir de la dicha. Estos claroscuros tienen una nítida naturaleza terrenal. conformada por antónimos: frio-calor, noche-día, salud-enfermedad, gozo-sufrimiento, cuyas innumerables gradaciones, en sucesión implacable, conforman nuestro destierro.

También es verdad que la naturaleza se muestra, a veces, despiadada con el hombre, terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, energía desatada que acaba en desastre por la pérdida de vidas humanas. No puedo decir nada salvo que aquí no va a quedarse nadie, aunque los hay que, por su modo de vida, demuestran que piensan lo contrario; que nuestra vida sobre la tierra es efímera, tan efímera como ese volar raudo de las nubes, como el despertar del día y su ocaso, pero abre paso a una vida plena, a la inmortalidad y, por la misericordia de Dios, al paraíso.

Convertíos

Liberarse del pasado incrementa la felicidad. No quiero decir que padecer de amnesia sea el estado al que debemos aspirar pero sí desprenderse de unas ataduras que no hacen sino amarrarnos a una existencia disminuida.

Precisamente, ayer en la misa, oí que Jesucristo empezó su predicación con las palabras “convertíos pues está cerca el reino de los cielos” y, al parecer, ese “convertíos”, implica esencialmente un cambio de mentalidad. En ese sentido,más que un mandato, es una exhortación.

Creo que una de las causas del alejamiento generalizado del cristianismo en nuestra sociedad es una falta de explicación satisfactoria por parte del clero porque en alguna medida ese “convertíos” fue olvidado por un largo periodo prevaleciendo un espíritu de mundanidad (de que habla el Papa Francisco) no alejado de la política y la moral, entiendo. Al fin, también creo que política y moral no constituyen sino un proceloso mar, un laberinto inextricable del que se debe salir mediante la conversión, es decir, cambiando la mentalidad.

Un cambio de mentalidad no supone una súbita iluminación ( aunque pueda producirlo) ni un arrebato místico (aunque también puede producirlo), sino más bien un proceso, un cambio paulatino, una transformación constante en aras de un dejar atrás las ataduras que el pensamiento equivocado ha ido tejiendo en nuestra mente a lo largo de la vida. Ese pensamiento erróneo es un lastre que quizás pueda identificarse con el pecado original y que, si lo dejamos crecer, nos aleja de Dios. El hombre es una criatura hecha a imagen y semejanza de Dios. En virtud de la libertad somos responsables de nuestros actos y acciones y estos, sin un cambio de mentalidad, insisto, nos alejan de Dios.

Jesucristo predicaba al pueblo llano, de viva voz (sin vocear), haciéndose comprensible, con palabras sencillas, usando ejemplos (parábolas), fácilmente asimilables por todos pues no requieren de arduos conocimientos o dilatados estudios pues es, precisamente, la posesión de estos lo que perturba una cabal comprensión y hace el mensaje ininteligible.

“Te alabo, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños” (Lc 10, 21-24)

Entonces, ¿en que cosiste esa conversión? Pues, entiendo que precisamente en el abandono de esos lastres, cada cual los suyos, que no son otros que la idolatría: el culto al becerro de oro, al dinero, al trabajo, a la soberbia, a la vanidad, a la mentira, al poder , a la comodidad, al placer, al “yo soy así y no voy a cambiar” etc poniendo a Dios, en el lugar que le corresponde , presente en nuestros acontecimientos diarios, como quien vela por nuestros actos y acciones para que podamos hacer en todo momento su voluntad.

Interioridades

No sé si esto le ocurre a la gente, por la poca disposición a mostrar las interioridades que de uno mismo suelen tener, pero es para mi frecuente padecer un torbellino mental turbio y sucio como afluente que lleva el barranco después de una tempestuosa tormenta.

Nos han enseñado a pensar racionalmente como si las personas gozasen, por ley inmutable, de un equilibrio interior en virtud de un pensamiento “apropiado” a las condiciones sociales y de otra índole reinantes.

Otras veces, esos malolientes pensamientos, se introducen subrepticiamente en la cabeza y uno llega irremediablemente a la conclusión de que no son producto de su propia razón. Son pensamientos, por decirlo de alguna forma, “de otro”, ajenos. Por eso no debemos hacerles mucho caso.

Quizás sea la mentalidad del hombre primitivo que cita Francisco J. Rubia en su interesante libro “el cerebro nos engaña” que cita a su vez a Ernst Cassirer, “el pensamiento emocional del hombre primitivo o del niño pequeño inhibiría la posibilidad de pensar lógicamente, una forma de pensar que quizá surja en el ser humano tras mucho esfuerzo y ejercicio” y más adelante añade “la consciencia del hombre primitivo, como la del niño pequeño, se asemeja más a la consciencia que aparece en los ensueños”

No lo sé, el caso es que uno llega a veces a desesperarse con tanto disparate rondando la mente y en los que se mezcla todo tipo de pensamientos con un inequívoco sesgo moral negativo y preocupante porque se impone a la mente ordenada, aquella del “pensamiento lógico analítico y dualista del hombre moderno”.

Entiendo que todo esto no es solo una cuestión histórica relacionada con la evolución de la consciencia.

En cualquier caso, y dado que son los místicos los que no ponen trabas a la difusión de sus más íntimas interioridades, porque no hay nada oculto que no vaya a saberse, estoy releyendo a Miguel de Molinos en su famosa “Guia Espiritual” y hallé lo siguiente:

“te perseguirán los enémigos invisibles, con escrúpulos, con sugestiones libidinosas y pensamientos inmundos, con incentivos de impaciencia, soberbia, rabia, maldición y blasfemias del nombre de Dios, de sus sacramentos y santos misterios”(..) “ una oscuridad y tiniebla en el entendimiento(...) “y que estás imposibilitada de tener un buen deseo”(...) “juzgaras con evidencia que estás espiritada y poseída del demonio porque las señales de éste interior ejercicio se equivocan con las de la invasión penosa de los espiritados y endemoniados”. Y en otro punto, añade “Pero no temas, que todo esto es necesario para purgar tu alma y darla a conocer su miseria, tocando con las manos la aniquilación de todas las pasiones y desordenados apetitos con que ella se alegraba”

Infancia y madurez

Estimo que, en buena medida, el camino hacia la felicidad pasa por un despojarse de buena parte de aquello que hemos aprendido. No me refiero a los conocimientos teóricos o prácticos (que también) pues estos pueden residir tranquilamente en nuestra memoria por un tiempo sin generar mayores complicaciones, siempre y cuando no se adueñen de nuestros pensamientos (obsesión) lo que puede llegar a suceder si uno los pone en el centro de su vida, sino a todos aquellos que nos conformaron desde la infancia y que, probablemente ,quedaron grabados a fuego en nuestro sistema nervioso o inconsciente configurando una personalidad profunda y desconocida. Por así decir, se trata del proceso de conceptuación de todo aquello que nos rodea en base a percepciones emocionales cuya suma indefectiblemente genera un mundo subjetivo ausente de racionalidad en cuanto objetividad generalmente aceptada.

El conocimiento racional es de desarrollo tardío, tanto en su génesis como en su praxis, pues aparece siempre influenciado directamente por nuestro mundo inconsciente.

Con la edad, y como menospreciándolo, intentará imponerse a éste, como si de cosas absurdas y, por ende, despreciables, estuviéramos hablando (siendo que es el núcleo de nuestro yo), equivocación mayúscula  que trae terribles consecuencias en el plano de la felicidad.

Rendimos al raciocinio un culto exacerbado, pensando que ahí radica nuestra existencia (cogito ergo sum) pero esto es una falacia, al menos en parte. Creo que ahí estriba el principio de todo el egoísmo humano: es decir, pensar que la razón es autosuficiente, sin embargo está de hecho sujeta a lo inconsciente que reside en el yo primario.

Pero así como Freud hacía ver como era posible el paso de lo inconsciente a lo consciente, al menos en parte,  me pregunto si es posible el proceso inverso porque  quizá se trate de  vasos comunicantes, de tal manera que lo racional debiera pasar al “olvido” de lo inconsciente y lo emocional debiese ser  transformado por el tamiz de lo racional (retorno de lo reprimido), de tal manera que se pueda conseguir el equilibrio en el término medio (felicidad). De alguna forma hay que nivelar la balanza.  

Y creo, sinceramente, que no es más que un proceso humano que precisa del transcurso del tiempo y que se alcanza con la edad del hombre pues no depende exclusivamente de la inteligencia de cada cual (lo racional)  lo que no implica que siempre se alcance a la misma edad ni que el equilibrio perdure una vez logrado, si bien estimo que hay una mayor tendencia en alcanzarlo a una cierta edad y a que perdure a partir de ahí con mayor facilidad.

 

Se me ocurre pensar en la vida de Alonso Quijano antes de “enloquecer” pasada la cincuentena.

Nada hay reseñable hasta entonces de tal manera que  a Cervantes le basta una disección somera para describir la vida de su personaje.

Sin embargo, ese secársele el cerebro implica tanto un retorno de lo reprimido como una asimilación sensible del conocimiento (olvido de lo racional) lo que desemboca en un ejercicio de libertad absoluta que molesta, especialmente, al bachiller Sansón Carrasco que quiere hacerlo volver a la fuerza.  Actualmente, como entonces, uno de los grandes problemas de España, a mi modo de ver, son precisamente los muchos bachilleres aunque ese será otro tema.

Creo que la vida es lo que vemos y llega a nuestro percepción por nuestros sentidos y aquellas otras cosas que, igualmente, suceden a nuestro alrededor pero que nuestros sentidos no pueden alcanzar.

Hay mucho más en nuestro entorno de lo que racionalmente pensamos a juzgar por los sentidos. Y eso que, excepcionalmente, a través de los mismos podemos ser conscientes de una fenomenología que supera el entendimiento.

Como, por ejemplo, en “El entierro del Conde de Orgaz” del Greco que fotografió una escena en su más amplio contexto.

También escuché decir en la iglesia que existe una terrible batalla entre las fuerzas del bien y las del mal y que ésta, se libra, ni más ni menos, que por nuestras almas.

Nadie me negará que éste punto de vista nos hace sentir más importantes y queridos porque nuestros actos cobran una trascendencia inimaginable. La vida tiene sentido y su efecto sobre la persona es fulminante. Podemos dejar a un lado la depresión y muchos trastornos anímicos y otros físicos que no son más que instigados por el enemigo.

En definitiva, el enemigo busca nuestra destrucción y opera con la mentira y el engaño, como los medios de difusión hacen de ordinario , pero de una forma infinitamente más sutil. El demonio es un mentiroso. Y no hay que pasarse de listo. La primera mentira, decía G. Papini en su obra "El Diablo", es hacernos creer que no existe. Despues fue capaz de engañar irremediablemente a toda la panoplia de filósofos racionalistas, especialmente a los alemanes, desde Lutero hasta Nieztsche pasando por Hegel, Kant, Marx etc y fíjense sí ha dado de sí, que todavía vivimos engañados por semejantes discursos materialistas. Hay quien lo confiesa y hay quien sigue viviendo en esos espejismos de la realidad que solo supieron conducirnos a guerras mundiales.

Es el CREDO OCCIDENTAL que define Charles Tart en su libro “El fin del materialismo” que, aunque peca de racionalista en un análisis riguroso de “casos”, define en estos términos:

  • CREO en el universo material como la única y última realidad, un universo controlado por leyes física inmutables y el ciego azar.

  • AFIRMO que el universo carece de creador, carece de propósito y de objetivo y carece también de sentido y de destino.

  • SOSTENGO que todas las ideas sobre Dios o los dioses, seres iluminados, profetas o salvadores y cualesquiera otros seres o fuerzas no físicas, son falsedades y supersticiones. La vida y la consciencia son completamente idénticas a los procesos físicos, el mero fruto de la interacción azarosa entre fuerzas físicas ciegas. Mi vida y mi consciencia carecen(como el resto de la vida) de propósito, objetivo, sentido y destino.

  • CREO que todo juicio, valor y moral, tanto mios como ajenos, es subjetivo, el mero fruto de determinantes biológicos, la historia personal y el azar. El libre albedrio es una ilusión. Por eso los valores más racionales a los que mi vida se atiene deben basarse en el conocimiento según el cual, lo que me gusta es bueno y lo que me desagrada es malo. Quienes me complacen o me ayudan a evitar el dolor son mis amigos, y quienes me producen dolor o me alejan del placer son mis enemigos. La razón consiste en utilizar a amigos y enemigos para maximizar mi placer y minimizar mi dolor.

  • AFIRMO que las iglesias solo sirven para el control social, que no hay pecados objetivos que puedan ser cometidos ni perdonados, que no hay castigo divino por los pecados ni recompensa por la virtud. La virtud consiste, para mí, en conseguir los que yo quiero sin dejarme atrapar ni castigar por los demás

  • SOSTENGO que la muerte del cuerpo es la muerte de la mente , que no hay vida más allá de la muerte y que toda esperanza al respecto es absurda”

Tarde

A veces, ocurre que el peso de la vida te aplasta bajo oscuras inmundicias. Los pensamientos se espesan entre tinieblas y uno no halla consuelo con nada. Todas las conductas resultan impúdicas tejiendo un negro panorama pecaminoso del que soy único responsable en la medida en que no soy capaz de evitar juzgar a los demás.

Es ésta una tentación muy severa de la que resulta difícil desprenderse y que está relacionada con la imposibilidad de amar al prójimo. A tal fin, la voluntad no basta. En este punto no cabe más que rogar el Espíritu Santo.

También ocurre, cuando uno es joven, que se sobrestiman las propias fuerzas en arrogante desmesura, en egocéntrica actitud. Sería bueno volver a la infancia y ser indiferente. Otras veces anhelo disolverme en la esencia infinita del Creador, ser nada.

Precisamente, esta tarde, he leido, del libro "La enfermedad como camino" de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke lo siguiente: "el ego del ser humano desea tener siempre algo que se encuentra fuera de él y no le agrada la idea de tener que extinguirse para ser uno con el todo. En la unidad, Todo y Nada se funden en uno. La nada renuncia a toda manifestación y límite, con lo que se sustrae a la polaridad "

Cristianos y política

Llevo un largo tiempo a vueltas con el libro de Hannah Arendt titulado "La condición humana". Se me hace necesaria una segunda lectura para una comprensión cabal de su significado, sin embargo su prosa destila una belleza excepcional y verdaderamente, no fue necesaria realizar esa segunda lectura para un pasaje en el que habla de la bondad. Quedé deslumbrado.

También me chocó bastante esta tajante afirmación del Papa Francisco

http://adveniathispania.blogspot.com.es/2013/06/papa-francisco-el-cristiano-debe.html

Francamente, siempre he visto en los asuntos públicos (políticos) algo sucio a pesar de que comprendo que deben ser guiados por el bien común. También me gusta la individualidad y desconfío en gran medida las corporaciones y asambleas aunque también comprendo su necesariedad. Puede que sea debida a una carencia de habilidades sociales. En cualquier caso, y para afirmar cierto grado de desacuerdo, extraigo del texto de Hannah Arendt las siguientes consideraciones:

La hostilidad cristiana hacia la esfera pública, la tendencia al menos en los primeros cristianos de llevar una vida lo más alejada posible de la esfera pública, puede también entenderse como una consecuencia evidente de la entrega a las buenas acciones, independiente de todas las creencias y esperanzas. Ya que resulta manifiesto que en el momento en que una buena acción se hace pública y conocida, pierde su específico carácter de bondad, de ser hecha solo en beneficio de la bondad. Cuando ésta se presenta abiertamente, deja de ser bondad, aunque pueda seguir siendo útil como caridad organizada o como acto de solidaridad.() La bondad solo existe cuando no es percibida ni siquiera por su autor() Por lo tanto,que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha

la bondad, por lo tanto, como consistente forma de vida, no es solo imposible dentro de los confines de la esfera pública, sino que incluso es destructiva. Quizá nadie ha comprendido tan agudamente como Maquiavelo esta ruinosa cualidad de ser bueno, quien, en un famoso párrafo, se atrevió a enseñar a los hombres "como no ser bueno"()" la bondad que surge de lo oculto y asume un papel público ya no es buena, sino corrupta en sus propios términos y llevará la corrupción a cualquier sitio que vaya. Así, para Maquiavelo, la razón por la que la Iglesia tuviera una corruptora influencia en la política italiana se debía a su participación en los asuntos seculares como tales y no a la corrupción individual de obispos y prelados

La física del mal

En primer lugar, el género humano no es la suma de individuos aislados sino que, entre cada uno de ellos, hay constituida una malla de enlaces o sinapsis. Quede claro que no me refiero ni a las relaciones sociales, ni a los vínculos de parentesco, ni al sentimiento de pertenencia a una comunidad sino más bien al modo en que los átomos se unen entre si para formar diversas sustancias o la manera en que trabajan las redes neuronales a los fines de la conciencia. Constato que, de las interacciones fundamentales de la física, junto a la nuclear, electromagnética y gravitatoria, se han omitido las de orden moral si bien todavía no han sido descubiertas sus partículas elementales aunque Ronald DWorkin las llame "morones" en su libro"Justicia para erizos"

Pero, ¿de dónde surge el mal?. Es endógeno y claramente surge del corazón del hombre. El mal del mundo procede del hombre en un proceso a través del cual la maldad es finalmente expelida como fruto de la acción deliberada o como resultado de la incontinencia verbal, cobrando vida independiente si bien, la energía liberada, que está firmada, puede ser identificada a través de las diferencias en la longitud y espesor de las trazas que deja a su paso y que se propaga, en múltiples direcciones, a través de esa malla de enlaces. Es, en esencia, una fuerza “maligna”, una energía “negativa” que se multiplica en sucesión geométrica según las leyes que rigen la naturaleza. Es decir, sus efectos se reproducen indefinidamente en caótica inercia, en nefasta causalidad.

Pero, ¿dónde se detiene? ¿cuándo se interrumpe? El mal puede ser absorbido por una fuerza más poderosa sí, quien sufre sus consecuencias, “carga” con sus devastadores efectos. Se trata del proceso inverso mediante el cual, el corazón de un hombre, aprehende en su intensidad, esa fuerza en tránsito imparable, deteniéndola, neutralizándola por asimilación. En definitiva, se trata de una transformación que se produce en la fragua alquímica del corazón. Para que el bien triunfe es necesaria la conversión

Auténtica revolución

Estoy leyendo a Bertrand Russell en "Por qué no soy cristiano" Y, la verdad, con esa fuerza argumentativa, se hace difícil llevarle la contraria. Desde luego yo no iría a abofetear al primer ministro británico aunque fuese cristiano sincero (“creo que descubrirán que él pensaba que el texto tenía un sentido figurado”) y también es cierto que el principio relativo a no juzgar a los demás no es  muy popular en los tribunales de los paises cristianos.

En lo que no estoy conforme es en su afirmación de que el miedo sea el fundamento de la religión porque para seguir genuinamente los preceptos citados hay que “tenerlos bien puestos”.

También señala que la inmortalidad suprime el terror a la muerte. En este punto considero que lo que suprime la fe es el terror a la vida,  y que debemos relativizar, por tanto, el terror a la muerte, que no deja de ser un terror abstracto (por el momento) y abriendo una existencia susceptible de ser capaz de adoptar las virtudes cristianas.

Opino que Bertrand Rusell lleva su extrema racionalidad  al  exámen de los hechos y de los comportamientos éticos  infiriendo unas conclusiones, a mi modesto modo de ver, equivocadas porque en definitiva era un hombre escéptico si bien,  afirma “la vida buena está inspirada por el amor y guiada por el conocimiento” esperando que lo acepte la mayor cantidad de gente.

Es verdad que el cristianismo está lastrado por una visión  impregnada de un sentir “judicialista” y  la imagen que se nos ha ofrecido de Dios mismo es la de un ser justiciero con un claro predominio de la noción de castigo. En éste punto tengo que hacer referencia a la poesía de  San Juan de la Cruz.

Y ya que hablamos de justicia, muchas veces, peores aún que los leguleyos, lo son los iletrados pues en su desconocimiento suelen ser fervientes partidarios del “ojo por ojo y diente por diente” y, menos mal que, seguramente por temor, no se toman la justicia por su mano.

Por la dureza del corazón de los hombres, a través de Moisés, nos fueron dados los diez mandamientos. Las leyes se instauran para el bien común. El que se aprovecha de la ley con otros fines (fariseo) desvirtúa su fundamento pues hace suyo el bien que debe pertenecer al común.  Es como una apropiación indebida, es un fraude de ley. No basta decir: “cumplo la ley” pues el precepto no es nada sin su justificación.

Jesús viene a consumar la ley. En otras palabras, viene a cambiar la perspectiva. Nos revela la verdadera naturaleza del Padre, el amor. Por eso todos los preceptos caben en uno solo:

“ Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”

La ley se instaura para que haya un mínimo de justicia a partir del cual puedan los hombres ser felices (sociedad)  pero Jesús va más allá porque, en su inconmensurable amor, quiere que seamos verdaderamente felices, desea que el padre haga morada en cada uno de nosotros (individualidad),  bastando, entonces, un único precepto comprensivo de todos los demás.

El cambio de perspectiva se centra en que todos somos hijos de Dios y como tales amados por igual . Esto no quiere decir que el Padre nos trate a todos por igual sino que, a cada cual, lo trata de la manera más conveniente. Esto lo sabemos todos los que somos padres pues, conociéndolos, no podemos tratar por igual a nuestros hijos (lo que no quiere decir que no los queramos por igual). El problema es que no lo sabemos aceptar porque siempre queremos hacer nuestra voluntad en lugar de la suya (que siempre será la mejor para nuestro bien) . Por consiguiente, ¿porqué hay castigo?. No es verdad, el castigo nos lo inflingimos nosotros mismos en la medida en que nos separamos de nuestro Amado.

Dios no es el Juez Supremo sino el Sumo Amor, pero el amor, por su propia naturaleza (es un vínculo), ha de ser correspondido.  Y ¿cómo se manifiesta? amando al prójimo.

Somos tarros sin llenar. El amor debe colmar la vasija hasta que se desborde.









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© 2020, José Vicente López Larrea