Armonía



El ordenamiento jurídico es, en palabras de Capograssi, como un árbol. “El árbol es un todo, no sólo el tronco, no sólo la bella y amplia copa que se ve, sino también la oscura y potente ramificación de raices que no se ven, que se encuentran bajo tierra”

 

  • Desde el tronco hasta las ramas todo es derecho positivo . Se trata del derecho explícito. Lo derivado y contingente (legislación, precedentes, costumbre y práctica judicial)
  • Las raices son el derecho natural. Son los principios inmutables. Se trata del derecho implícito o los presupuestos del derecho explícito. Lo originario y permanente.

Añade  R. Dworkin  “La especificación de éste conjunto de principios implícitos constituye una teoría general del sistema jurídico como un todo”

Y aclara  J. Ballesteros “No hay por tanto dos ordenes jurídicos ( el natural y el positivo) sino exclusivamente un único orden”.

La idea del ordenamiento jurídico como un árbol es muy fértil. Es incomprensible como una estructura tal, esencialmente jerárquica, no ha sido objeto por el momento de un adecuado tratamiento informático como instrumento de publicación y certeza

El árbol enraizó y ha  ido creciendo de forma desmesurada. Algunas ramas se han extendido extraordinariamente en dirección errónea sin dar fruto. Las hay  que se estorban entre sí y, lo que es peor, dañan  ramificaciones prósperas impidiéndoles su natural desarrollo. Otras muchas se han secado. Hasta el tronco constitucional se ha visto afectado y, en su mitad se ha podrido, como el  célebre olmo viejo.

Hay que tomar decisiones drásticas, hay que eliminar lo superfluo preservando lo necesario (aquellas ramificaciones sustanciales). Pero, ¿por dónde empezar?.- Creo que en primer lugar, para hacer un buen trabajo, se debe empezar con un objetivo en mente y considero adecuado el siguiente “dar a cada cúal lo suyo” (equidad)

Bajo ésta máxima la administración podría empezar a funcionar con mayor flexibilidad pues conocería en tiempo real la situación de las personas. Hemos tenido un estado cada vez más y más intervencionista y que, sin embargo, se ha distanciado, cada vez más y más,  de la realidad de las personas, de sus verdaderas necesidades o aspiraciones. No existe una actuación coordinada de los servicios públicos bajo una finalidad común. En ese sentido la propia departamentalización de la administración es un lastre porque, entre otras razones, fomenta la descoordinación.

< p>Por ejemplo, los sistemas informáticos son caóticos en esas condiciones porque éstos tienden hacia la generalidad y centralización . Son operativos aplicados adecuadamente, es decir, con un fin generalizado en mente y no como subsistemas con una pluralidad de fines parciales. Quede claro que sólo estoy  tratando tangencialmente el problema de la centralización o descentralización del estado  porque esa es otra cuestión.

Hay en las administraciones públicas el suficiente personal capacitado. No en vano, muchas personas  para obtener un puesto de trabajo en la administración han tenido que superar a lo largo de mucho tiempo, reiterados procesos selectivos ( no uno sino varios) e incluso algunos sin haberlo obtenido, han superado muchas más pruebas que otros funcionarios  a los que les bastó realizarlas una sóla vez. Sobre los procesos selectivos en la administración hay mucho que tratar.

Me atrevo a pensar que ese personal podría desempeñar una función esencial como puerta de acceso del ciudadano al conjunto de los servicios de todos los entes públicos e incluso de otros recursos de la sociedad . Adoptarían una actitud activa o de oficio, en lugar de una pasiva o a instancia de parte. Sería algo así como el médico de cabecera administrativo. Encauzarían las peticiones individuales fomentando la participación de las personas. Podrían desempeñar un papel parecido al que desempeñan los defensores del pueblo como facilitador de derechos y legitimador de pretensiones (racionalización) lo que redundaría en beneficio de los principios constitucionales de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación.

Sin duda hay aspectos problemáticos pero quizá pudiera permitir avanzar en una nueva administración más centrada en el servicio a los ciudadanos.


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