Regreso



Me han preguntado esta mañana porque dejé, hace algún tiempo, de publicar en facebook pues, al parecer, echaban de menos algunas de mis entradas. Lo cierto es que he pasado unas semanas muy amargas con un cambio de medicación al que accedí después de dura negociación y pienso que me equivoqué totalmente porque hay negocios en los que no se puede transigir sobre todo cuando sus consecuencias pueden atraer problemas relacionados con la falta de sueño, inseguridad, caos mental y, finalmente, tras agobiantes episodios de ansiedad, se asoma el infierno de ese pozo negro de la depresión.

Con todo, ahora, me encuentro, si bien triste, algo mejor y voy dándome cuenta de que el ordenador o la tablet pueden significar una gran válvula de escape inmerso como estoy en desesperanzadora soledad. También, al recuperar un poco la cordura, que no del todo porque eso es imposible, he vuelto a la lectura, principalmente, la mística cristiana y así, en mi mesita de noche, además de los evangelios, estoy releyendo a Santa Teresa, en concreto, "las moradas" pues es una lectura que, como poco, produce un aquietamiento general de los sentidos, muy deseable antes de cada intento de conciliar el sueño. Junto a ambos, con la misma intención, entresaqué de mi estantería "las confesiones" de San Agustín y lo dispuse encima de "la ciudad de Dios" que perennemente alberga. También tengo al alcance de la mano el segundo volumen de la historia de la filosofia de F. Copleston aunque éste deberá esperar el efecto terapéutico de los primeros. Precisamente, hoy me han recomendado que lea a la escritora y psiquiatra Elisabet Kübler-Ross que sin duda aportará otro punto de vista.

Quizás os preguntéis, a pesar de todo, el porqué de esas lecturas y he de decir que, poco a poco y sin darme apenas cuenta, queriendo la voluntad huir del padecimiento, me distancié del Señor en los peores momentos, olvidando que Él es el único que sana los corazones destrozados y, así, creyéndome solo, tomé un camino errado pretendiendo evitar la cruz del sufrimiento por todos los medios.

Por ello, desde mi corto entendimiento pero con cierta lucidez, os exhorto a que perseveréis fieles en la presencia de Dios.


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