Humanismo



Humanismo


Según leo, fué Max Weber quien subrayó la dramática pugna contemporánea entre el experto y el humanista, resultado de las diversas teorías sobre la práctica social de la educación, lamentándose de que el primero fuera ganando la partida en el marco de un proceso de burocratización del saber y especialización del trabajo.

Definitivamente, la pugna ha sido ganada por el experto en cualquiera de sus dos facetas:

  • El educado que lo ha sido en una parcela especializada del conocimiento y que se hace cargo de los puestos de burócrata en la administración pública y en las grandes empresas capitalistas.

  • Quienes no llegan a ser expertos en nada al menos se instruyen en “competencias” en utilidades para la sociedad industrial burocratizada, para trabajar en fábricas, comercios u oficinas. Así,  la progresiva implantación de certificados de profesionalidad.

J. Taberner Guasp señala que “el crecimiento de la educación de expertos o que busca desarrollar competencias laborales ha ido de consuno con las necesidades de la burocracia estatal o empresarial y de las necesidades generadas por la compleja división del trabajo, todas ellas propias de los procesos de modernización”

Hace más de un siglo desde que Weber hizo sus pronósticos y, me parece que una vez más vamos con el paso cambiado. Aquí tengo que apelar al llamado “retraso histórico español” para decir que la modernidad ha pasado a la historia, que, actualmente, se habla de una tercera revolución industrial y que, a los tres sectores productivos tradicionales, se ha añadido un cuarto relacionado con la gestión del conocimiento y del que son buena prueba de ello las emergentes profesiones que se abren camino día a día.

Así como la segunda revolución industrial propició el abandono del campo por los nuevos proletarios que pasaron a engrosar el contingente de las ciudades, la revolución en curso supone, entre otros efectos, la “deslocalización” de empresas y actividades económicas, movimientos migratorios bidireccionales y otros efectos quizás inadvertidos.

Las estructuras cambian aceleradamente y tengo serias dudas de que la especialización en el trabajo vaya a contribuir a solucionar el problema del desempleo, mas bien tiendo a pensar que el futuro está en los conocimientos interdisciplinares, en un aumento transversal de las capacidades y destrezas de la personas y en una educación que debe subordinarse a la persona (humanista) y no al sistema productivo porque, en éste caso, el desempleado no quedará inerme.


Volver