El sueño

el sueño

Prólogo: Me he decidido a publicar ésta historia con el afán de ser provocativo y parece que lo logré pues fui censurado en una red de publicación, que debe ser muy sería, sus autores tratan temas de política y esas cosas, lo que no impide que algún testigo de Jehová interprete la biblia a su antojo.

Quiero decir con esto que tonterías decimos todos, unos más y otros quizá menos, pero la vida es así de sabrosa aunque hay gente, de esos que tienen el cuerpo para transportar sus insignes cabezas, que se empeñan en hacerla triste, anodina, monótona, carente de sentido, previsible, causal y gris. Es esta una actitud que entiendo les dota de un espejismo de seguridad y confianza en sí mismos a prueba de bomba lo que sin duda incrementa su intolerancia pues no conciben una existencia distinta más allá de la configuración del mundo que cabe en sus estrechos cerebros. Es decir, fingen que han desterrado el hemisferio derecho como fuente de pensamientos mágicos, míticos y religiosos, luego ha sido abolido el hombre primitivo o el niño que todos llevamos dentro. Es esta, desde mi punto de vista, un actitud ante la vida cobarde y conservadora que solo lleva a la muerte en vida pues niega los fundamentos naturales de la existencia

Epílogo: El caso es que me acosté para dormir la siesta, después de comer, en mi dormitorio. Dejé la ventana abierta para que corriera el aire pero olvidé fijar la puerta para que no diera portazo como a veces pasa si sopla el viento.

Acostado, al cabo, me encontré soñando unas historias extrañas nada tranquilizantes, recuerdo, lo que me suele ocurrir muchas veces durante la siesta por ese dormir ligero que comporta. En un momento dado me desperté sobresaltado incorporándome levemente, abriendo los ojos y pude ver en una infinitesimal fracción de segundo, a los pies de la cama, elevado por encima y como flotando en el aire media figura humana difuminada de cintura para abajo que intentó agarrarme con sus brazos pero que, por una causa inexplicable, vio frustrado su intento de agresión y su rostro, repugnante en su maldad, dejaba traslucir toda la rabia contenida. La visión duró exclusivamente lo necesario para que fuera percibida por el ojo humano, como una fotografía mostrada subliminalmente, y justo en ese instante se desvaneció al propio tiempo que un portazo sacudió la habitación entera.

Es probable que fuera algún tipo de alucinación o bien que fuese producto del sueño, es decir que todavía me hallara adormilado y que una ráfaga de aire casual hubiera cerrado la puerta violentamente haciendo que me despertara.

Eso es lo que dice el pensamiento racional (el que normalmente se equivoca)

Sin embargo mi sensación, aún a día hoy, es que aquello fue real. En consecuencia, lo ocurrido fue que en ese preciso instante, el sueño en sí hizo que despertara subitamente como si fuese advertido del peligro que estaba corriendo, descubriendo al agresor ” in fraganti “, el cual, en su desesperación, como alma que lleva el diablo, salió de la habitación cerrando la puerta con inusitada violencia a la velocidad del rayo.

No sentí miedo porque me encontraba de alguna manera protegido pero la verdad es que ahora me acuesto más preocupado que de ordinario y creo que aquello que rezábamos de niños, (ángel de la guarda) no es para tomárselo a broma.

"Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado." (Éxodo 23, 20)

El asunto, desde el estudio laico de lo sobrenatural, quizás se pueda encuadrar en esa fenomenología paranormal que llaman “visitantes de dormitorio”, de la que creo que existe una extensa literatura


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