Vida y derecho



He de reconocer que nunca fui un estudiante brillante aunque he pasado buena parte de mi vida releyendo gruesos repertorios de legislación porque hubo un tiempo en que pensé, que, dedicado en mayor o menor medida a la práctica jurídica, debía estar convenientemente ilustrado, a pesar de las reformas y al albur de los sucesivos cambios legislativos. Desde mi punto de vista es éste un error mayúsculo del que se pueden derivar graves consecuencias pues, aunque la verdad es que siempre preferí la labor de la doctrina sustentada en la pura razón, suelen poner en tela de juicio la necesaria higiene mental de la persona ocupando la memoria con todo género de vaguedades. Añoro quizás aquellos tiempos en que el juez era conocedor del derecho, máxima cuya certeza debe ser muy matizada a día de hoy, pues, si fuera cierta, el más mínimo examen psicológico inhabilitaría a los más preparados. En ese sentido es mejor un conocimiento intuitivo e implícito, por así decir, más que uno explícito, exahustivo y memorístico.

Fase probatoria

Es probable que fuera muy ingenuo y radical en los conocimientos aprendidos sobre la ciencia jurídica. Lamentablemente,desde mi modesto entender, en la praxis diaria, aquellos conocimientos suelen de ordinario acabar reducidos al alegato interesado de algún precepto con el que sustentar una posición de fuerza, de fuerza de ley. Y en efecto, si alguien quiere hacer carrera en el mundo del derecho, insistirá de forma pertinaz en el uso y abuso de la memoria como medio para alcanzar las mayores cotas de poder o privilegio, porque han desdeñado el ser del derecho, o sea, la búsqueda de la justicia regida por la razón.


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