Cristianos y política



Iglesia y política


Llevo un largo tiempo a vueltas con el libro de Hannah Arendt titulado "La condición humana". Se me hace necesaria una segunda lectura para una comprensión cabal de su significado, sin embargo su prosa destila una belleza excepcional y verdaderamente, no fue necesaria realizar esa segunda lectura para un pasaje en el que habla de la bondad. Quedé deslumbrado.

También me chocó bastante esta tajante afirmación del Papa Francisco

http://adveniathispania.blogspot.com.es/2013/06/papa-francisco-el-cristiano-debe.html

Francamente, siempre he visto en los asuntos públicos (políticos) algo sucio a pesar de que comprendo que deben ser guiados por el bien común. También me gusta la individualidad y desconfío en gran medida las corporaciones y asambleas aunque también comprendo su necesariedad. Puede que sea debida a una carencia de habilidades sociales. En cualquier caso, y para afirmar cierto grado de desacuerdo, extraigo del texto de Hannah Arendt las siguientes consideraciones:

La hostilidad cristiana hacia la esfera pública, la tendencia al menos en los primeros cristianos de llevar una vida lo más alejada posible de la esfera pública, puede también entenderse como una consecuencia evidente de la entrega a las buenas acciones, independiente de todas las creencias y esperanzas. Ya que resulta manifiesto que en el momento en que una buena acción se hace pública y conocida, pierde su específico carácter de bondad, de ser hecha solo en beneficio de la bondad. Cuando ésta se presenta abiertamente, deja de ser bondad, aunque pueda seguir siendo útil como caridad organizada o como acto de solidaridad.() La bondad solo existe cuando no es percibida ni siquiera por su autor() Por lo tanto,que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha

la bondad, por lo tanto, como consistente forma de vida, no es solo imposible dentro de los confines de la esfera pública, sino que incluso es destructiva. Quizá nadie ha comprendido tan agudamente como Maquiavelo esta ruinosa cualidad de ser bueno, quien, en un famoso párrafo, se atrevió a enseñar a los hombres "como no ser bueno"()" la bondad que surge de lo oculto y asume un papel público ya no es buena, sino corrupta en sus propios términos y llevará la corrupción a cualquier sitio que vaya. Así, para Maquiavelo, la razón por la que la Iglesia tuviera una corruptora influencia en la política italiana se debía a su participación en los asuntos seculares como tales y no a la corrupción individual de obispos y prelados


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